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Recamaras del Rey [Espadas del 1 al 10]

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Recamaras del Rey [Espadas del 1 al 10]

Mensaje por Invitado el Miér Nov 16, 2016 11:03 pm

Lo único que faltaba era aquello que representaba a Las Noches: desolación, desesperanza, silencio absoluto y un vacío interminable. Ellos habían cambiado eso, ellos habían cambiado mi reino, ellos se atrevían a cuestionar mi puesto e inocentes me retaban como niños alzando sus juguetes ante Dios.
> Encontré el perdón para no arrancarles sus cabezas en ese momento pero no la piedad como para interrumpir la tortura que les tenia planeada. Sufrirían, gritarían, lamentarían y buscarían esa misma piedad que se había ido en el momento de su entrada. -¿Se atreven a alzarse en mi contra?- Fueron mis palabras, aquellas con las que recibí al grupo de idiotas e igualmente les di su única oportunidad para retirarse. Su valentía les condeno al momento de responderme lo obvio. -Entonces me consideran débil.- Entrecerré ambos ojos de la pena, asentí lentamente lamentando sus destinos e inmediatamente continúe con un sumo veredicto. -Les demostrare cuan equivocados estais.- Más esas palabras no eran para aquellos pequeños enfrente de mi sino para los más fuertes que les habían traído a mi. Si, esas palabras debían ser recordadas para el idiota que les había llevado hasta el fin. Les demostraría que son Las Noches.

Me levante de mi trono no porque fuera necesario sino porque así les demostraría mi respeto.
-Shinigamis, Quincys, Vizards o quizás Arrancars- Empecé a hablar, intentando pronunciar todas las facciones que podían ser tan estúpidas como para atacarme. -Vuestro fin llegara por mi mano.- Lo jure para mi mismo, lo jure para que ellos estuvieran advertidos y lo jure para que el miedo sino les había llegado les destrozara en el inevitable descanso. -Pero no teman, os digo: mi corazón es benevolente así que aquellos que decidan abandonar a los suyos para unirse a mi serán bienvenidos.- Explique de la mejor manera para entonces asesinarlos a todos menos a uno... mi mensajero, aquel que recibió un dolor inolvidable y le fue robada toda esperanza. Ese seria quien iría hasta aquellos que le enviaron, sin ningún ojo con el cual ver a su señor, sin ningún brazo con el cual pedir piedad, si nada más que el frio de Las Noches para que le pudiera acompañar en su ida encomendada personalmente por mi. El Rey Alaxel.

Quien volvería a su trono para ver el vacío que tanto disfrutaba pero esta vez con una sonrisa macabra lista para un plan que devoraría todo lo que ellos aman. Si, ellos debían unirse al vacío. Si, ellos debían unirse a la nada. Si, todo comenzaría ahora. Las Noches estaban a tan solo días de comenzar con lo que consumiría al mundo en un eterno silencio. Y quieran o no conocerían su final.

... suspire ...

-Convocalos ante mi.- Exigí a una las fracciones que desde el inicio se había limitado a observar mis acciones, era hombre: alto, delgado, canoso y algo raro. -Hazles saber cuan molesto estoy.- Explique en mi tono más sereno casi como si todo lo ocurrido con anterioridad hubiera una ilusión sin fundamentos. -Y asegúrate de traer comida para todos: pues no aceptare que ninguno se niegue a comer con su Rey en la sagrada mesa de los Espadas.- Fue mi palabra final.
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Re: Recamaras del Rey [Espadas del 1 al 10]

Mensaje por Invitado el Jue Nov 17, 2016 12:13 am

El problema del más completo aislamiento, es cuando alguien debe buscarte y no sabe ni por dónde empezar, al ser la primera espada, y a su vez la que más tiempo llevaba en las noches, el Arrancar encargado de llamarlos a todos se apresuró a buscar a la mujer sin saber exactamente por dónde empezar o cómo hacerlo, las habitaciones de los Espadas estaban divididas en pequeños edificios , conectados por largos pasillos de paredes tan blancas como el mismo edificio, todos sabían que la habitación de Ciel, sus dominios, estaban en el edificio más cercano a los del rey, sin embargo el punto exacto, era un misterio para todos. Sin puertas, ni ventanas, sin una muesca o parte en la pared que te hiciera ver que había una ruta para entrar al secreto santuario de la doncella de orbes de cristal. Así que el pequeño arrancar se pasó cerca de cinco minutos gritando como un descosido, pasillo arriba, pasillo abajo, como metido en un bucle en el que cada vez que doblaba la esquina, volvía a llegar al comienzo, y desesperado se daba cuenta de que no había manera de escapar de eso.- ¿Se puede saber a qué andas jugando?...- El Arrancar se llevó el susto de su vida al notar a la mujer a la espada, y como pudo le explicó entre tartamudeos lo que había pasado y que reclamaban su presencia, la mujer se limitó a suspirar y a dejarle ir para que buscara a los demás, ella como siempre, llegaría primero.

Su impoluto traje de chaqueta, compuesto por aquella ajustada falda, su camisa y su chaqueta, no hacían más que recalcar un sentimiento de rectitud, poder y confianza que la mujer sabía de sobra que inspiraba, no había una sola fracción que no temiera no ser útil y ser destrozado por su aplastante poder, e igualmente no había arrancar que hubiera estado en problemas que no hubiera sido salvado por ella, la mezcla de la luz y la oscuridad distorsionada en un espejo era más compleja de lo que parecía, y ella en sí, era igual de complicada. Había servido a varios Reyes de Hueco Mundo, y aunque no apreciaba ni detestaba a ninguno en particular, no apreciaba de sobremanera la nuevo, o al menos, no tenía motivos para darle su lealtad más que el trono en el que se sentaba, lo demás sería cuestión de tiempo, el respeto y el lugar ganado había sido algo originado de la lealtad , el poder y la masacre…tres cosas que en Las Noches eran demasiado bien vistas como para ser pasadas por alto.

Si había algo complicado de conseguir era asustarla, poca gente había visto algún cambio en su expresión que no fuera furia o simple y llano desprecio, habían visto un suave cariño, una sonrisa leve y tranquila, pero no había amor o piedad en sus ojos o en su alma, cuidaba de todos, los protegía, pero a la vez era temida . Una sensación algo agridulce para ella, pero necesaria en un lugar como ese…no había paz para los corazones de cristal, solo pura destrucción.

Entro a la sala como siempre había entrado, a paso firme y con el replicar de sus botas como único sonido, más porque ella deseaba que sonara que como algo que pasaba simplemente, mostrándose delante del actual Rey de las Noches para hacer una reverencia digna de la nobleza y sangre azul que un día había corrido por sus venas y que ella misma había destrozado a girones.- Mi señor, al parecer nos mandaba llamar…y como de costumbre, sigue igual de irascible…
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Re: Recamaras del Rey [Espadas del 1 al 10]

Mensaje por Veradax el Lun Nov 28, 2016 9:09 pm

El arrancar que se le había asignado a buscar a todos los espadas para entregarles el comunicado tuvo que tomarse su tiempo, dado que cada miembro tenía su complejidad. Algunos en lugar de habitación tienen un laboratorio y otros quizás un balneario con estatuas de mujeres griegas como decoración en su bañera, sosteniendo vasijas por donde surge el agua de manera constante renovándose el agua de la fuente. Cuando el mensajero llegara a su destino vería que en las puertas que daban acceso a la cámara del cuarto espada, vería un escudo colgado, entrecruzándose dos armas una espada y un mayal. Dos antorchas se verían en la pared iluminando únicamente aquella puerta. En el escudo podría apreciarse el dibujo de un dragón rojo mordiéndose la cola y tres hileras de púas afiladas dentadas, no había pomo en la puerta sino un aro de hierro deteriorado por el paso del tiempo.

Una vez que entrase vería el interior de la sala, una alfombra roja que se extendía hacia delante e iluminando el lugar por más antorchas, alrededor de la sala podría apreciar unas cadenas armadas colgadas en el techo, pero lo más curioso seria lo que vería enredados en estas. Cuerpos esqueléticos sin vida con expresión de terror en sus rostros de marfil, algunos llevaba de forma decorativa el hueso de unas alas representando el cielo caído. La alfombra seguía su camino hacia unos pequeños escalones siendo cuatro escalones, la cámara era inmensa parecía una réplica del salón del trono de las noches. Pero en realidad no era así ya que la decoración es demasiado tétrica. A la izquierda podría verse una fuente y de esta salía un líquido rojizo de manera constante, la forma de esta era un cáliz de roca que iba desbordando aquel líquido rojizo. Junto a la fuente una mesa de madera recia y con una hilera de copas de cristal. En el final de la alfombra vería un trono totalmente hecho de huesos y cráneos y sentado sobre este se vería al espada apoyando la mano contra su rostro.

-Vaya que tenemos aquí, se ha colado un ratoncito en mi guarida.

Antes de que pudiese gesticular cualquier palabra, se escuchó un sonido y este cogería al incauto por el cuello elevándolo apretando su cuello. Una sonrisa se formó en sus labios y sus ojos carmesí miraron con interés al intruso que había entrado a su guarida.

-Creo que va siendo la hora de cenar. ¿Qué opinas?

-Se… se…ño…r. El…r..e..y.

Elevo una ceja al entender tan solo la última palabra y bufo con desgana, soltándolo del cuello imaginando que no cenaría ahora mismo. Haciendo que este cayese al suelo tosiendo por lo de hace un momento.

-Apresura antes de que me venga el apetito.

-El Rey le está llamando cuarto espada.

Dejo escapar un sonido producido por sus labios, expresando su desgana por querer asistir a la reunión con el señor de las noches. Últimamente no le apetecía interactuar con ninguno arrancar o espada, desde su vuelta del mundo humano tan solo busca de momento relajarse un poco. Se quedó pensativo por un momento para después mirarlo y con un gesto en la mano le insinuó que se retirase de su presencia.

-Ah y la próxima vez que entres sin llamar, no esperes que te vuelva a dar la oportunidad de hablar. Porque te abras convertido en mí cena.

Aseguro con una sonrisa marcada en su rostro y relamiéndose levemente los labios, este huyo del lugar en cuanto escucho las palabras del espada para seguir con su encargo.

El espada se ajustó su capa violácea y empezó a caminar con paso tranquilo pero sonoro hacia el punto de reunión. ¿Qué novedades tendrá el gobernante para sus caballeros? Y cuanto abran engordado sus futuras cenas? Todas esas preguntas se despajarían una vez estuviese reunido con el resto de sus compañeros. Las puertas de la antecámara del rey se abrirían ante su paso, se adentraría al interior y con una rápida mirada se percataría de quienes estaban presentes. La sorpresa del espada sería que tan solo estaban la primera y el rey. ¿El resto de sus compañeros leyeron su pensamiento? Faltaban muchos en la sala.

La mirada del espada se dirigiría hacia Ciel y una leve sonrisa se formaría en sus labios, acompañando esta con un guiño de su ojo izquierdo. Y a un lado vería un banquete digno de reyes, una sonrisa se esbozó en su rostro. Que considerado estaba siendo el rey, cebando a sus futuras víctimas. La atención esta vez iría hacia el rey, colocaría una mano en su hombro y aria una leve inclinación a modo de saludo, destacando su porte noble que le fue concedido desde hace siglos.

-¿A qué se debe esta reunión tan de repente? Bueno supongo que abra que esperar el resto a que vengan. Esperemos que la cena no se enfrié demasiado. Sería una lástima..

Tenía otros pensamientos al respeto, aunque eso era algo que se reservaba para si mismo. Quizás unos pocos pudiesen llegar a ver desde lejos el significado de sus palabras, aunque muy pocos eran los afortunados de seguir vivos sabiendo aquello. Se iría hacia una de las columnas que sostenían la antecámara del rey, quedándose recostado de brazos cruzados apoyado ahí con una sonrisa en sus labios tranquilo.
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Re: Recamaras del Rey [Espadas del 1 al 10]

Mensaje por Hikari Mizu el Miér Nov 30, 2016 8:19 pm

No más ruidos de huesos partidos, no más sangre en el filo de la guadaña... ya había sido suficiente, ¿por qué tenía que ser siempre así? ¿por qué nadie deseaba la paz y tranquilidad?
El hueco sonido de la puerta, ¿quién acudiría ahora a buscarla?; estaba en cama y sin ganas de nada, tan solo de seguir durmiendo y, por una vez, ¡por tan solo una vez!... olvidarse de que tenía tareas múltiples que realizar, deberes que cumplir, labores que atender y un miedo que volver a sentir: el de ser devorada, el de descuidarse por un momento y no tener vuelta atrás en un lugar donde no hay espacio para la debilidad.

Asomó la cabeza junto con su prominente cornamenta, entre las sábanas, atenta y ligeramente alarmada.
-No estoy visible en este momento... qué... ¿quién llama?...
La guadaña estaba a su lado, fiel y confiable, aquella que jamás le habría de fallar.
-Mi señora Hikari... el nuevo amo y señor de Las Noches solicita la presencia de cada Espada. Tan solo quería hacéroslo saber.
Miedo. Aunque sus palabras trataban de ser seguras y sin titubeos, aquella fracción sentía que se estaba metiendo en el laberinto del minotauro, pues nada era su fuerza y presencia al lado de aquellas criaturas: los nombrados Espadas del Rey.
¿La reacción de la hembra? totalmente tranquilizadora.
-De acuerdo, os agradezco el aviso... estaré lista en unos minutos.
Y sin dar respuesta, el arrancar que había llamado a la puerta se largó raudo: mejor irse ahora que el deber esta cumplido, que esperar a comprobar si Mizu era tan pacífica como se rumoreaba o no.

Se levantó de la cama, pesada, sin ninguna gana, como si aquello supusiese un enorme esfuerzo. Al mirarse en el espejo del tocador pudo comprobar que tenía mal aspecto: ojeras, palidez, un cuerno algo mellado todavía sanándose... al menos trataría de disimular parte del desastre con un poco de maquillaje, un carmín bonito y discreto en los labios que le sentase bien, y su mejor vestido: el negro, el de gala, con un escote algo más notorio y femenino pero no indiscreto, unos detalles de encaje blancos junto a un lazo, guantes largos y negros hasta la mitad del antebrazo, y una falda que acompañaba realmente bien al conjunto (es el vestido de mi avatar). Esta vez las medias eran de un negro mate con encaje del mismo blanco que el de su lazo, y los zapatos con un tacón sencillo y discreto acompañaban ese oscuro color. Algo de perfume y lista para acudir a la reunión.

-Lamento si os he hecho esperar... mis disculpas.
Es lo primero que dijo al entrar a la sala, acompañada de sus elegantes pasos y, entretanto, unas breves reverencias con un gesto de cabeza a los demás Espada, y para el nuevo Señor del palacio, una inclinación femenina con su clásica gracia mientras recogía las puntas de la falda con ambas zarpas.
-Mis más sinceras disculpas por la tardanza y mis más cordiales saludos, mi señor.
Después, se acercó un poco a sus compañeros: tampoco demasiado, pues a pesar de todo, estaba débil y baja en defensas, seguía temiendo convertirse en cualquier descuido en la cena de algún espabilado; se sentía como un corderillo disfrazado entre lobos.

____________________________________________________________________________________________


Estilo habitual:

Resurrección (sin guadaña):

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Mensajes : 238
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Re: Recamaras del Rey [Espadas del 1 al 10]

Mensaje por Invitado el Jue Dic 01, 2016 3:42 am

- Sabia de antemano que pasarían horas para que todos los venerables Espadas se dignaran a concederme el gusto de su presencia por lo cual aproveche el momento para darle una orden al numero cero: quien no debía asistir a la reunión o mucho menos revelar su identidad, esa orden le mantendría lo suficientemente ocupado como para que ninguno de los ahí presentes pudiera ser pero a la vez le permitiría acompañarnos a todos. Que "¿a qué me refiero?" un postre, nada relevante, nada elaborado, algo tan sencillo como traer muchas almas de humano para que el chef pudiera hacer un buen estofado. Claro ello conllevaría un pago que él ansiaba desde hace mucho pero ese no es el punto de esta reunión. No, claro que no. Habían temas mucho mayores que dejar en claro desde el momento en que la anterior Reina dejo Las Noches. ¿Su nombre? no lo recordaba, no creí que fuese a ser útil, más ahora había obtenido todo lo que poseía como también todo lo que probablemente había robado de otros Reyes anteriores así misma. Eso era algo que tener en cuenta; no era la primera pero podía ser la ultima.
> Cierto es que habían muchos temas de los cuales me hubiera encantado hablar en este momento más como una incorregible verdad todo ello era demasiado grande como para ser revelado en ese mismo instante así que me lo reservaría para después si es que claro las cosas lograban continuar para mi bien.

- La primera entonces dio con su aparición antes que ningún otro, intachable, impecable, refunfuñando.
Así es, siendo tan valiente como para alzarse en contra de su amo con comentarios irrespetuosos pero tan adorable como para no darse cuenta de que no era otra cosa más que un soldado. Ello lo había encontrado particularmente divertido al punto en qué una dulce mueca logro dibujare en mi rostro. Si, así es, me producía risa:  no ella, no su fuerza, no su numero, el como se había convertido en MI fuerza tal como si YO fuese padre y a la vez jefe.  Yo, ellos, una ironía absoluta si consideramos mi barbárica naturaleza que nunca dirigió mucho más que su propia avaricia.

> Pero pensadlo por un instante: ¿no fue así como lo obtuve todo desde el inicio?
- Todo lo que había querido antes de que esto ocurriera era no más(o mucho menos) que el cadáver de la mujer que se llamaba así misma como la gobernante absoluta de todos. E incluso antes de eso me había separado de las llamadas 10 espadas que ahora me sirven para en ese entonces consumirme a los suyos cada que intervenían en lo que reconozco como mi sumo capricho. Si, no había finalidad: los quería tan muertos como me quería a mi mismo demostrando la fuerza que poseía.
 Y aquí llegue.

Irónico.

-¡Oh, basta. Harás que me sonroje!- Comente, elocuente, haciendo un comentario jocoso para  la pequeña señorita de cabellos purpuras. Era sarcástico, era mañoso, en un tono carismático influido por mis pensamientos irónicos e inspirado principalmente por qué incluso ella me reconocía como su Rey. Yo, Alaxel.

¿Eran estúpidos? ¿eran tan poco fiables? ¿habían perdido el juicio?
> Esas fueron mis primeras preguntas en aquel momento cuando fui convertido en su gobernante, lo recuerdo: aún logra divertirme, aún logra sorprenderme, aún logra preocuparme, dado que era obvio que habían olvidado las bestias que se supone que eran.  Lo corregiría. Lo enmendaría. Las cosas cambiarían.

Bueno, el lado positivo de esta historia es que tendría la oportunidad de moldear al hueco mundo tal como debía de ser. Si, si, ahora bajo mi mando los demás no nos tomarían como un chiste ni se atreverían a faltarnos el respeto del miedo que produciría la sola mención de nuestro nombre. O eso soñaba; por lo que indiferentemente de como se diga(lo entendía) era tiempo de arreglar los errores de mis antecesores.

-Ciel. Por favor, toma asiento mientras esperamos a los demás.- Pedí, cambiando el tema o la esencia original de la conversación en ello que mi cabeza se enfocaba en recuerdos mayores que ciertamente lo requerían. O mínimo así era hasta la entrada del siguiente Espada, el numero cuatro: quien de verdad no me hubiera percatado, ni lo hubiera considerado o mucho menos de no ser por haberme tocado. Ahí entonces desperté realmente para recibir al susodicho con lo único que realmente tenia en mi mismo; HAMBRE. Mi mirada lo carcomía, mi presencia era muda, hubiera hecho algo pero ello no hubiera sido parte de la realidad. No, no lo hubiera sido en lo absoluto pues era Rey no una bestia como ayer. Inaudito. Apacible. Enojado. Forzaba mi puño mientras intentaba fingir que no olvidado lo que ahora debía ser ni a quienes debía proteger. -Tu también, por favor.- Me excuse, sin muchos ánimos de decir más.

Pero mi animo no debía entrometerse en una reunión tan importante como esta así que sonreí.
> -Adelante, ambos pueden jactarse de lo poco.- Explicaba, dándoles un tema en el que pensar mientras qué buscaba comportarme como aquello a lo que estaban dispuestos por tomarme. -Solo debo advertirles que pronto traerán el plato fuerte así que deben dejar algo de espacio.- Confirme, advirtiendo, para que así ninguno saciara su hambre hasta que trajeran las almas que había encomendado. -¿O acaso creen que vuestra hambre solo se saciara con respuestas?- Aunque claro les recordé que debían escucharme.

Ahí entonces apareció en escena la segunda de las Espadas quien debido a su retraso no hacia honor(probablemente nunca haga honor) a su numeración. -Pues lamento decepcionarlos pero no habrán respuestas para ninguno a menos que coman en la mesa.- Si, había amenazado a las Espadas ahí presentes como si fueran unos niños que se negaran a comer sus verduras: ridículo, absurdo, increíble y algo que me lograba divertir desde lo más profundo de mi ser. -¿Esta claro?; ni siquiera para aquellos que no fueron oficialmente numerados por la vagabundería de la anterior Reina.- Hice un especial énfasis, entrecerrando el ceño con recelo y esperando a quien fuese tan valiente como para intentar refutar a los oídos de un necio.
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Re: Recamaras del Rey [Espadas del 1 al 10]

Mensaje por Invitado el Vie Dic 02, 2016 1:02 am

Llevo 47 horas sin parar de sajar y curar una y otra vez al sujeto 38/2T. Lo que comezó como un mero experimento se ha vuelto un juego. Los quejidos del alma humana son demasiado comicos que no consigo reunir el suficiente autocontrol para retomar la seriedad y volver al trabajo. Clavo una vez más la afilada cuchilla a través del estilohioideo, con cuidado, recorriendo su cuello desde arriba, bajando con suma cautela, paladeando cada grito.... - !!!!!!Señor!!!!!! - El escalpelo pasa a través de los tejidos como si fuera mantequilla silenciando a mi pasatiempo para siempre. En la puerta del laboratorio está causante de ese chillido. Shawarma, tan pringoso como siempre, se acerca a mi bastante apurado. - Mi señor, he encontrado un arrancar enviado por el rey pululando por los lindes del jardín buscando una manera de acceder a sus dominios. Me ha encomendado la tarea de informarle que el monarca solicita la presencia de todos los espada de manera inmediada en el salón del trono. - Me rasco la frente con las manos aun llenas de sangre, mientras medito sobre si debería acudir o no, tales "eventos" me aburren sobremanera. Después de quedarme un rato barajando mis posibilidades opto por acudir a la llamada.

Encargo a Shawarma que avise al resto de mis sirvientes y se ocupen del estropicio del laboratorio, así como darle un encargo especial a Urien, uno de mis más preciados seguidores. Marcho en dirección a mis aposentos, me despojo de mi mugrienta ropa y la tiro al suelo, mientras entro a mi baño privado. Me aseo quitandome todo rastro de sangre coagulada y roña, y una vez mi piel está impoluta procedo a adentrarme a uno de mis numerosos y amplios armarios. - Veamos que debería ponerme para la reunión con su excelentísima chusma... Ningún rey merecerá mi respeto por el simple hecho de ostentar un título, no quiero quiero soberanos a o jefes, quiero guías. Y si llega el momento no dudaré en convertir Las Noches en un erial miasmático con tal de recobrar el equilibrio..... Bueno bueno calmate, !calmate!. - Intento relajarme yo mismo, pero mi sangre hierve recordando antiguas matanzas buscando la equidad. Suspiro y elijo algo de ropa formal pero cómoda y parto hacía las estancias del rey.

Entro empujando con fuerza las puertas hasta abrirlas de par en par contemplando el espectaculo que había antes mis ojos. Ya eran tres los espadas reunidos con el soberano. Ciel y Mizu con los que ya había tratado con anterioridad y Will que solo lo había visto de lejos. Estaban todos sentados alrededor de una mesa con comida. - Me alegro de haber llegado a tiempo. - Digo mirando la comida. Avanzo y paso por detrás de Ciel acariciando su espalda con la yema de mis dedos para provocarla un poco mientras continuo hacia Mizu y la saludo con mi ya habitual "Mizu-tan~" y un generoso y cálido tirón de mofletes. Hago una reverencia al resto y agarro un plato mientras me voy sirviendo de todo un poco. Voy tomando los alimentos con las manos y los voy pudriendo antes de ingerirlos mientras echo una mirada al resto de asistentes. - Bueno... ¿Qué me he perdido?.
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Re: Recamaras del Rey [Espadas del 1 al 10]

Mensaje por Invitado el Miér Dic 07, 2016 3:59 pm

Y es entonces en momentos como aquellos en los que se nota la completa indiferencia de la espada número uno, sin hacer ningún comentario o respuesta a la broma del rey, se limitó a alzar levemente una ceja y no decirle nada, para que molestarse en responder a algo que para ella carecía de gracia o sentido, se limitó a girarse y acercarse a una de las paredes, para luego hacer una leve inclinación de cabeza. Siendo terriblemente sinceros y ahora que me atendéis, necesito que leáis lo que estoy a punto de poneros con la misma atención que escucháis o leéis las palabras de vuestro adorado rey, sarcasmos aparte porque veo que hay de todo pese a su recién nombramiento, ¿qué pensáis que debería de pasar en esta reunión a partir de ahora?. No están todos los espadas, sois apenas unos pocos, algunos más débiles, otros más fuertes, algunos más simpáticos otros más amargos y finalmente, algún que otro más comestible, sois tan distintos y pensáis de formas tan dispares que realmente siento curiosidad por lo que sucederá ahora, aunque la opción de la locura y de que empecéis a comeros me encanta, presiento que a la mas pequeña de nuestros espadas, a la dulce Mizu, esa idea no le agradaría en demasía.

Ah, vosotros en una suculenta cena y yo hablando de comida menos convencional, sé que se os hace la boca agua al pensar en morder a uno de vuestros deliciosos compañeros, pero eso no es lo importante de esta reunión, ni siquiera que el idiota de Kirdrak llegue tan tarde como siempre, no, lo importante es el motivo, y siendo sinceros, incluso yo que se mas que muchos de vosotros, no tengo ni idea de porque os han llamado. Volviendo a lo que iba, y mirándolo todo, nuestra adorada Ciel niega cortésmente la petición del espada.- Ya he cenado majestad, prefiero quedarme de pie por ahora…es más fácil así.- ¿Qué era más fácil?, quizás mataros, despojaros de la piel de vuestros huesos con aquellas garras tan características suyas o simplemente clavando los colmillos en vuestro incesante y palpitante…espera, espera…¿Los arrancars tenéis corazón?, oh siento la pregunta…a veces se me olvida, que incluso aunque lo tuvierais, nuestra pequeña reina de cristal, carece absolutamente de ello, y por esa razón prefería estar de pie y observar, alejada de todo y sin entrar en nada, simplemente…mirándoos.

Bueno, damas y caballeros llega el último visitante a la sala por el momento y como siempre, es el menos deseado y aguantado por nuestra adorada dama, sin duda se moría de ganas por hincarle las uñas en la tráquea, pero eso no haría que nuestra señorita fuera buena…y como sabemos, tiene que serlo.- Llegas tarde…- Si las miradas mataran, bueno, que de hecho a veces me planteo ponerle a Ciel rayos láser en los ojos, presiento que nuestro adorado Kirdrak, si, repitamos el sarcasmo con esto último, tendría un boquete en la frente de lado a lado que hubiera hecho que su cabeza acabara aún más vacía de lo que ya de por si estaba…¿irónico eh?. Volviendo al tema importante, todos vuestros ojos iran a parar al rey ahora que es momento de saber qué demonios os a traído a la reunión, creo que a estas alturas todos estamos mordiéndonos las uñas para saberlo, pero para bien o para mal, aun queda gente por hacerse presente antes de eso, así que…paciencia, paciencia amigo…o amiga.
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Re: Recamaras del Rey [Espadas del 1 al 10]

Mensaje por Hikari Mizu el Miér Dic 14, 2016 3:29 pm

Vaya, una cena. Sorpresa agradable, mientras ella misma no fuese la cena, claro.
-Oh... es muy amable de vuestra parte, mi señor. Todo un detalle.
Si, ciertamente era un buen comienzo en la relación con sus espadas. La mirada de la mujercita con cuernos se paseó, tímidamente, por los presentes. Los había visto en ocasiones por los pasillos, y en especial la dama con traje parecía tener buen gusto y educación, algo fantástico. Por otra parte... el varón que tanto se había aproximado al rey no le inspiraba demasiada confianza, aunque nunca se debe juzgar un libro por sus tapas o, en este caso, por la primera página.
Por otra parte el nuevo rey parecía un hombre serio, difícil de manejar, alguien en quien se podía depositar confianza pero siempre manteniendo ciertas distancias.

Justo cuando se sentó a comer acomodando su falda de una forma muy propia y femenina, y cogía el tenedor y el cuchillo con la misma elegancia, alguien más pasó por la puerta: Kirdrak, el otro científico de palacio y el Espada que mejor conocía hasta el momento. Tragó saliva al mirarlo entrar, ¿volvería a tratarla como a una niña?
Exacto. Casi al tiempo que ella trató de saludarle con un amable y respetuoso saludo acompañado de una agradable sonrisa...
-Mis saludos, señor Kirdrak.
Él alargó la mano hasta sus mofletes para dar un pequeño tirón junto a un "Mizu-tan~".
La arrancar de ojos verdes más que quejarse, refunfuñó un poco pero mantuvo la compostura, aunque había sido un poco bochornoso para ella.

Y... tras esa escena, la otra hembra parecía decidida a quedarse de pie y no participar en la comida a pesar de las palabras del señor del Hueco Mundo. ¿Por qué? vale que ya había comido, según ella, ¿pero no era una acción un poco falta de modales? ¿Y si se sentía incómoda por las acciones de los varones? Mizu pensó en ello y, apartando por un momento el tenedor y el cuchillo y tras tragar el bocado que tenía en la boca, giró la mirada hacia la otra mujer para regalarle una simpática sonrisa y hacer un suave "tap, tap" con la mano (o zarpa, más bien) en el asiento a su lado: quizá si se sentaban juntas ambas pertenecientes al género femenino, se sentiría más cómoda.

Como sea, estaba siendo un poco difícil mantener toda esa elegancia, toda esa gracia y modales que siempre representaba la Espada más férrea de palacio, pues hoy no era tan resistente como de costumbre: se sentía especialmente agotada, dispersa y falta de fuerzas. Aunque la comida lograba revitalizarla un poco, esperaba que hoy no se produjera ningún altercado.
-Tengo curiosidad por ese plato fuerte que mencionáis, majestad. ¿Dulce o salado? supongo que no querréis estropear la sorpresa.
Y esbozó una breve y pequeña risilla, oculta por el dorso de su diestra, antes de seguir comiendo. Ella siempre trataba de mantener un ambiente calmo y mostrar empatía, y esta comida no sería la excepción.

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Re: Recamaras del Rey [Espadas del 1 al 10]

Mensaje por Invitado el Lun Dic 19, 2016 5:33 am

Una delicada figura de cabellos largos entro en la recamara real de manera natural mientras que mi atención iba dirigida hasta la mirada retadora del 4to Espada esperando con buena impresión que obedeciera mi petición o bien se abstuviera a las consecuencias de su negación.

Admito que en ese momento me encontré a mi mismo bajo una suma ironía: ignorando todo lo demás, ignorando la nacida música, ignorando las voces de ellas, ignorando la presencia de mi fracción y también a los números que se amontonaron sobre Ciel para ofrecerle un postre que fuese de su agrado.

Mi único deseo era hablar con él.

-Will es tu nombre, ¿verdad?- Verifiqué de antemano para evitar una vergonzosa confusión ante sus compañeros.

-No. William es mi nombre.- Corrigió sin apartar su mirada de mis ojos ni por un instante; me subestimaba, no lo entendía.

-Oh, chico... ¿lo siento?.- No sabia que decir, no sabia que hacer, dada la situación una sutil mueca de mis labios empezaba a burlarse de su actitud pero nada más pues solo podía reírme de lo evidente que resultaba el odio que me traía.

Espere hasta que se pudo sentar, espere hasta que Kirdrak me saludo, entonces comencé a hablar.

-Lo recordare, chico. Pero quede en claro que no ha pasado mucho tiempo desde que le di una buena follada a su anterior Reina(y no en el buen sentido) así que con todo el respeto que no te extrañe que aún no sepa pronunciar bien tu nombre.- Intente en mi sumo delirio explicar el gran esfuerzo que daba para gobernar aún tras las incontables deshonras con las que en el pasado fui conocido por desprecio de los anteriores coronados pero imponiendo la verdad absoluta del ahora en donde no solo era señor si no también verdugo de cada uno.

-Después de todo cada uno de ustedes son cenizas de la fallida monarquía que la anterior Reina intento formar en Las Noches.- Aclare de inmediato el como mis ojos veían la existencia de cada uno de los que se resentía en su vieja líder cobarde. -Traidores, mediosos, indiferentes, perezosos, altaneros o bien incluso sobrevivientes.- Y enfatice. -No los necesito a ninguno.- Para finalmente declarar la verdad. -Este reino se merece mucho más que escoria o sombras recelosas del pasado.- Señalando los malos tiempos que habíamos acontecido por el inevitable delirio de reyes agónicos.

-Así que espero que entiendan que todos los que hasta ahora han asistido a la reunión han demostrado un amor inmensurable a Las Noches(no a mi ni tampoco a mi mandato) por lo que les excluyo de la basura que se regia en el anterior tiempo.- Señale, sugiriendo que la inasistencia de los Espadas había producido la caída de muchos gobernantes pero no por ser basuras sin amor al gobierno sino por haber permanecido bajo el permiso de los anteriores gobernantes. -Ustedes en cambio son de fiar.- Declare de manera en que si no se había entendido antes ahora era un hecho que debían(inevitablemente) aceptar de una u otra forma. -Ustedes vinieron porque se niegan a perderlo todo.- Enfatice otra vez dándome a mi mismo un aire de maldad como si en realidad fuese el villano de la película.

-Es por ello que les daré todo: números, seguidores, seguridad, respeto y mi amistad.-  Entonces demostré que no era realmente malo solamente cruel, verdadero e imponente como el mismo diablo.  

-Renacerán desde las cenizas según el numero que antes tuvieron pero solo si están dispuestos a renacer bajo mi orden y las nuevas Espadas que absolutamente surgirán luego de este día.- Aclare que la única opción era aceptar el nuevo gobierno o de lo contrario  deberían marcharse lejos de Las Noches o de cualquier dominio bajo el poder de los Espadas.

-Alguno ira tras la mascara de un Vasto Lorde que he tenido en la mira para el nuevo comienzo, alguno tendrá la responsabilidad de proteger el palacio con su vida bajo los términos que crea adecuado, alguno buscara tanto como le sea posible la integración de aliados a lo que será conocido como nuestra causa, alguno será el despiadado que deberá acabar con aquellos que se nos impongan sin importar la razón e  inclusive puedo decir que alguno será mi mediador quien no solo me representara cuando se requiera sino también intervendrá en todas mis decisiones.- Empecé a decir cosas que harían mis Espadas, empecé a hacerles entender mi suma gracia, empecé con aquellas palabras porque necesitaba saber quienes se quedarían para estar a mi lado o inmediatamente serian apartados. Ya entonces no hablaba con asco sino por el contrario respetando los deseos individuales de cada uno de los presentes como si de verse afectada la moral lo aceptaría.

-A cambio les prometo todo aquello que ningún Rey o Reina decidió hacer: tomaremos Hueco Mundo en su totalidad, organizaremos a las Espadas eficientemente, gobernaremos sobre las demás razas y por encima de todo ello me tendrán a mi con la misma dedicación que le puede tener un padre a sus hijos.- Lo había dicho todo, les había declarado mi intención y a la vez mi gran deseo por tomarlo todo. No, en lo absoluto era algo pequeño o en lo cual pudiera asegurar la supervivencia de cada hueco pero aun así cada palabra había sido admirable.  


-Coman en mi mesa conmigo a su lado por lo que resta del ciclo para demostrar el renacimiento de cada uno como legitimas Espadas del nuevo Rey o márchense negándolo todo bajo su antiguo concepto de gobierno.- Declare, como la ultima palabra que haría a más de uno pensarse las cosas. -Pueden emborracharse, pueden hacer lo que gusten, pueden quedarse en mi propia recamara real porque son bien recibidos a acompañarme. Pero es su decisión si hacerlo o marcharse de Las Noches.-
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Re: Recamaras del Rey [Espadas del 1 al 10]

Mensaje por Invitado el Sáb Dic 24, 2016 6:58 pm

Posó cuidadosamente su oreja drecha sobre la puerta, ¿De qué estarían hablando en ese momento? La habitación parecía ser enorme, pero a pesar de tener una buena acústica no era precisamente fácil escuchar desde el otro lado. Comenzaba a inquietarse, quería entrar en el momento justo y de una manera llamativa, algo que infundiese asombro sobre los presentes.

-Jo, no entiendo nada de lo que dicen. Si entro abrúptamente e interrumpo el discurso, Alaxel se pondrá furioso...-

De repente, una gran idea le cayó directamente del cielo. Podría encontrar un hollow o un arrancar y hacerlo entrar primero, para probar el terreno. Como dice la frase, el burro por delante... Sin embargo... ¿Cómo podría ponerse en contacto con el hollow una vez que entrase? ¿Y si lo mataban por interrumpir una reunión de suma importancia? Además, ¿De dónde carajos sacaría un conejillo de indias dispuesto a entrar voluntariamente?

Sus 9 colas comenzaron a menearse de un lado a otro sin cesar, indicio de que su paciencia se acababa poco a poco. Se le cruzó por la cabeza la idea de mandar todo a la mierda y hacer explotar la puerta, pero no quería que los otros Espada se hiciesen una idea equivocada de ella.

Finalmente, tras unos largos momentos se tranquilizó, y armándose de valor, empujó aquellas grandes puertas, abriéndolas de par en par. Tras adentrarse unos metros, inspeccionó la sala con la mirada, observando a los actuales integrantes de los Espada.

(-Anda... Pero si se ven bastante normalitos.-)

-¡Ejem!- Se aclaró un poco la garganta antes de hablar, ¡Había llegado el momento de sorprender a todos con sus gloriosas palabras!

-Mi nombre es Mei Ling... y... yo...- Se detuvo de repente, hipnotizada por haber visto algo increíble, hermoso, ¿Acaso era una ilusión? -¡COMIDA!- Y de inmediato, se apresuró hacia la mesa, donde se encontraban servidos los alimentos. No había visto algo así desde sus tiempos como humana.

Sin siquiera terminar de presentarse, tomó un plato y se sirvió todo lo que le pareciera delicioso, para tomar asiento unos momentos después.
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Re: Recamaras del Rey [Espadas del 1 al 10]

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