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Leave The Lights On {Priv.}

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Leave The Lights On {Priv.}

Mensaje por Invitado el Vie Feb 06, 2015 10:50 pm

¿Conocen la leyenda del pequeño templo situado en el parque de Karakura? Se dice que estuviera allí desde el principio, desde antes que el parque se formara. Era pequeño, cubierto por hiedra, pasaba desapercibido por muchos y era temido por otros pero, todos habían aprendido en mayor o menor medida a convivir con él, dejando de prestarle caso, simplemente era una piedra más, una que nadie conocía a quién hacía referencia, que simplemente estaba allí, como muchas otras piedras. Nadie conocía pero la verdad, nadie había pasado observándola, ni le había dado la necesaria atención como para ver un pequeño cambio con el pasar de los años. Habían transcurrido nueve mil quinientos años desde aquél entonces, ya nadie recordaba algo, el tiempo lo borraba todo o al menos, toda memoria que no hubiera quedado grabada en fuego o escrita en documentos. Quién sabe cuantas vidas habían terminado, cuantas tragedias habían sucedido una tras otra.

Os contaré la verdad, la verdad de aquél pequeño templo olvidado, la verdad que formó a la leyenda. Allí encerrada, sellada después de tantos años seguía una Zampakuto, la Zampakuto de la oscuridad que antaño había sido manejada por un ser que con solo sonreír despertaba la luz en los corazones de las personas. Una revolución, una guerra atroz y un vasto pensamiento, una curiosidad cruel. «¿Qué pasaría si la oscuridad se quedara sin sus cadenas?» Incapaces de seguir adelante, dejarían que aquél espíritu perdiera la cordura, que se desesperara y sumergiera el mundo en la oscuridad que ellos no habían logrado. Pero un sello después de tantos años pierde su poder, se debilita cada vez más y más hasta que se quebrantó, aquella barrera que dejaba ver aquél templo ante ojos de cualquiera se agrietó, comenzó a desequilibrarse, a romperse, quebrantarse y, la oscuridad hasta aquél momento sellada comenzó a moverse, a expandirse aun cuando el frío aire invernal congelaba los charcos y llenaba el suelo como un blanco manto.

Rosiel por primera vez en mucho tiempo comenzó a ser consciente de que las cadenas que lo sujetaban comenzaban a ser cada vez más débiles y su forma cambió a la normal. Abrió sus ojos y lentamente levantó su cabeza. ¿Qué había sucedido? ¿Dónde estaba? Las cadenas le dejaron libre y, aun cuando pretendió dar un paso al frente su cuerpo tembló y sin poder evitarlo se vio caer de rodillas al suelo. Apretó sus labios, si solo su mente estuviera lo suficientemente despejada habría soltado una maldición, pero, lo único que pudo hacer fue levantó una de sus temblorosas manos y sujetó su brazo con fuerza que realmente no tenía. Suspiró y bajó su mirada al suelo, cerrando los ojos. ¿Qué era aquello que intentaba recordar y no podía al momento? Sus labios temblaron y silenciosos pronunciaron un nombre, mas ningún sonido escapó de ellos. Aun seguía cerrado, en aquél que parecía un sello que cada vez dejaba entrever más de la realidad al otro lado, de la fría y cruel realidad y con ella, sus dudas se disiparían como la niebla.
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Re: Leave The Lights On {Priv.}

Mensaje por Invitado el Sáb Feb 07, 2015 5:33 pm

Cuando empezamos con nuestras carreras para escalar en la jerarquía de los shinigamis nos hablaron de distintas leyendas sobre los distintos mundos espirituales, una de tantas ellas era la de la zampakuto sellada en la tierra de karakura, no muchos recordaban su nombre y personalmente no le había prestado atención, para mi no era mas que una leyenda y si se trataba de alguna verdad esta estaba sellada por lo que no teníamos de que preocuparnos. Pasó muy poco tiempo desde mi vuelta a el seireitei y mi ascenso a capitán cuando algo de todo esto que ignoré cobró vida, una presencia extraña hizo estremecer los radares de doceavo escuadrón, era atípica, la capitularon como que era una presencia común en el seireitei, pero atípica para los estándares conocidos de hueco mundo y del mundo humano, por lo que me alertaron de que viajara con cuidado, la primer sospecha que surgió fue que se trataba de algún shinigami traidor, muy rara ves se daban estas cosas puesto que no había nadie lo suficientemente fuerte como para traicionar de manera segura a el seireitei, en la gran mayoría de los casos esto resultaría en un simple suicidio.
Había viajado a el gran pueblo de karakura a la zona selañada, se trataba un pequeño templo de antaño, se notaba que su construcción era bastante primitiva, diría yo que incluso previa a la era de los Meiji, se podría decir que era todo un logro que una cosa como esta hubiera logrado sobrevivir a el pasar de los años. Me acerqué y pisé uno de sus escalones, cada ves el asunto se tornaba mas y mas raro, ahora podía darme cuenta como todo eso era la expresión de algún poder espiritual, como si fuera algo echo puramente de reishi, algo similar a una ilusión.
Anda sal de ahí, vamos a acabar con esto. Dije desenfundando mi zampakuto y dejándola sobre mi hombro, esperaba una respuesta rápida, aunque no un pronto desenlace si esto había estado aquí por tanto tiempo sin llamar la atención del doceavo escuadrón hasta ahora seguramente se trataría de una entidad poderosa.
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Re: Leave The Lights On {Priv.}

Mensaje por Invitado el Sáb Feb 07, 2015 6:22 pm

Solo pasaron escasos momentos para que una voz resonara en aquél lugar donde estaba y, sin pensarlo dos veces levantó su rostro hacia el frente, los entrecerró, como si haciéndolo pudiera ver mejor haciéndolo. Lo único que vio fue una realidad inestable, como si un espejo se rompiera, se quebrara ante sus ojos. Seguía sin poder recordarlo, lo que había pasado... Sabía que algo se escapaba de sus memorias, que debía lograr atraparlo para entender en qué tipo de sucio embrollo se había metido. Y entonces, como si aquél paisaje quisiera escuchar sus peticiones se fue quebrantando, cada vez más y más, abriendo brechas, desapareciendo. Bajó la otra mano al suelo y entonces lo recordó. Recordó aquellos shinigamis desertores que habían atrapado a Enju, que lo habían cubierto de sangre y finalmente a él, a su Zampakuto, la habían encerrado. ¿Sería él quien estaría hablando al otro lado? No, esa no era la voz de su Shinigami, ni tanto menos su poder, después de todo ¿Quién mejor que Rosiel podría saberlo? Pero, si no era Enju entonces...

No podía ser más que alguien de aquellos que lo habían atrapado, que de forma tan cobarde los había hecho caminar hacia una trampa. ¿Pensar que había estado sellado durante milenios? ¡Imposible! Aquella vasta idea no cruzó su mente en ningún instante, era imposible y eso, en aquél momento lo tenía más claro que el agua. Pero, entonces ¿por qué su cuerpo pesaba tanto? Y aun así, no podía simplemente quedar allí, dejar que lo volvieran a sellar como tiempo atrás, debía encontrar a Enju, esa era su prioridad. Levantó su mano al frente y en una oscura luz su espada tomó forma, la atrapó con un aguante seguro, una seguridad que no sentía e, ignorando el temblor de su cuerpo se puso de pie aun cuando el mundo a su alrededor parecía dispuesto a dar vueltas. No había tiempo para descansar y eso, bien lo sabía. Siquiera paró a pensarlo demasiado, ni invocó su Shikai, únicamente se impulsó, lo suficiente como para que cuerpo golpeara de lleno contra aquella barrera y la destruyera, con ella, el mismísimo templo que se había formado.

Solo le dio tiempo ver quién había ante él, aquél hombre de oscuro cabello y ojos bicolor con una espada en mano.. No le sonaba ¡No lo había visto antes! Aun así no paró, sino que deslizó su propria Zampakuto hacia el frente, inclinándola ligeramente a un lado, lo suficiente como para apuntar al otro. No había momento de pensar en ello, daba igual ya si era amigo o enemigo. Solo cuando su cuerpo paró se dio cuenta del cambio. Aquél, ya no era el lugar que recordaba. Sus doradas orbes se buscaron las ajenas y, por primera vez en mucho tiempo habló. —¿Qué hicieron?— Fue solo un susurro. —¿Qué le hicieron a este lugar?— En aquél momento su voz sonó más audible, aunque suave, como era de costumbre, él nunca había gritado, jamás. —¿Dónde está Enju?— ¿Decirle capitán? ¿A aquél tonto tipo sonriente? ¡Imposible! Un copo de nieve cayó en su cuello, se derritió y le hizo sentir frío. ¿Por qué tenía frío? Él que nunca lo había sentido estuvo por temblar.
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Re: Leave The Lights On {Priv.}

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