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De menos a mas [Entrenamiento]

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De menos a mas [Entrenamiento]

Mensaje por Luze el Mar Jun 30, 2015 8:38 pm

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El bosque de los menos... aquel peligroso lugar es, sin duda alguna, uno de los mas peligrosos de todo el Hueco mundo. Cualquiera con una pizca de evolución simplemente se aleja de aquel lugar en el que los Hollow en proceso de superación se deboran unos a otros. Carniboros, gigantes, estupidos... los menos eran criaturas sumamente peligrosas. Sin motivación alguna salvo destruir. El motivo por el cual Luka se encontraba en aquel lugar era para entrenar. No para deborar algunos menos, pues para el aquello que no fuera humano tenia un sabor simplemente asqueroso. Luka entrenaba como lo hacian miles de años atras, y en esta ocasión habia venido hasta aqui para mejorar su velocidad. Si, la velocidad es algo que todo Arrancar necesita. Es una premisa que se ha mantenido desde los origines mismos de la actividad hollow. Y es que, ¿Cómo puede ser un arrancar llamado “Espada” sin la habilidad innata de ser veloz?. No, no puede. Al menos no uno de alto nivel, como era catalogado Luka. Desde su llegada al Hueco Mundo, el peliblanco había adquirido un nivel arrancar que pocos tenían el placer de ostentar. Era un Espada como pocos, y aunque bien pudo ser mejor en ello desde tiempo atrás, el hecho de que no haya nacido ni tampoco se hubiese criado en el seno de su propio mundo desprestigiaron un poco su motivación. Pero no tenía inconveniente en ello, al primer espada no importaba convivir entre los hollowa de su propio mundo para saber qué tan fuerte era. Incluso, su entrenamiento como arrancar le sorprendió un poco, puesto que en aquel entonces no creía ser tan fuerte como un hollow de verdad; después de todo, la vida de alguien como Luka tiene que ser muy diferente a la de un arrancar... el peliblanco fue criado por un anciano hasta muy corta edad y de allí en adelante se valió por si solo, entrenado desde pequeño, ¿pero al mismo nivel de un arrancar?.

Fue entonces cuando se dio cuenta que aquellos quienes se hacían llamar hollows no eran tan fuertes como él pensaba. Lo eran claro, pero no como le relataban en las historias que le comentaron. Encontrar un maestro, entrenar fuertemente por varios años y ser puesto a prueba en varias ocasiones para conocer el nivel al que pertenecía y lograr en el mismo evento un buen resultado, era algo que solo había podido hacer Luka. Y como si fuese criado para ser un arrancar -cosa que no fue así-, Luka portaba un prestigio de altura de entre los Hollows del Hueco mundo. Muchas almas son criadas en mundos de bajo nombre, de una posición inferior a la categoría a la que pertenece uno de los más grandes y populares, entrenados desde pequeños, y cuando cumplen cierta edad se dirigen a los mundos catalogados como poderosas para ser evaluados y que se les sea otorgado un nivel arrancar... Pero pronto se daban cuenta que las habilidades de un hollow no tenía comparación con los menos, carentes de fama entre los hollows. Lo máximo que obtenía, si es que obtenían algo, era el rango de Vasto Lorde, y el “honor” de llevar el símbolo de algún espada en sus ropas. Luka, por el contrario se convirtió en arrancar de la misma manera, el primero en hacerlo... Y aun así había varias cosas que aun debía aprender del hueco mundo. Así como el Reiatsu (energía espiritual) que usaba para sus tecnicas de alto nivel para alguien como él, lo era el entrenamiento de los arrancar, y el de todos los hollows. No hay mucha diferencia entre ser llevado por el camino de la enseñanza teórica en una academia y luego ser evaluado en la teoría para convertirse en arrancar, que obligado a aprender las habilidades humanas y sobrehumanas, ser maltratado y eventualmente obligado también a sobrevivir solo en un ambiente hostil por varios años... Para convertirse en un hombre fuerte. Luka había tenido entrenamiento desde la corta edad de 5 años con el propósito de ser perfecto en todo sentido, y aun hoy continuaba entrenando. Así acorto distancias entre un hollow fuerte y lo que su maestro llamaba “un hollow perfecto”. Hoy en día era considerado un arrancar fuerte y estaba en camino a convertirse en un hombre perfecto. Un obstáculo más por superar, era la velocidad. Su ostentosa masa muscular le daba facultades increíbles en el manejo de armamento pesado, pues tenía una fuerza física muy considerable, y también le daba otras ventajas que un arrancar normal no tiene, pero así mismo lo dotaba con una desventaja bastante grande. Su cuerpo era pesado. Y aunque era increíblemente ágil, no hay que confundir velocidad con agilidad. La agilidad tiene que ver con la fuerza física y los rápidos reflejos de una persona, así como la capacidad para interpretar y ejecutar los movimientos que se piensen o se deban hacer. La velocidad es simplemente moverse rápido. Y el peso del cuerpo de Luka no le permitía aumentar su velocidad normal.

Para ser veloz se necesita disciplina, y me atrevo a decir que no hay nadie más disciplinado que el paliblanco. Así fue criado él, con valores obligados y una obediencia exagerada. El ejercicio hacia parte de su rutina diaria, pues no pasaba día sin correr algunos kilómetros o levantar algún objeto muy pesado. Cada día, sin haber salido aun el sol de la mañana, el Arrancar daba algunas vueltas a las noches y buscaba una u otra cosa para levantar repetitivamente, pero en uno de aquellos días, pensó en aumentar su velocidad para su uso en una posible batalla. Es por eso que ahora no corría por hacer ejercicio, sino por hacer más ligero su cuerpo. Pronto, los minutos que tardaba en dar una vuelta completa al castillo principal del Hueco mundo se vieron reducidos cada vez más. No paso mucho tiempo para que, en su intento por ser más veloz, se diera cuenta que canalizando energia en sus pies, su velocidad podía incluso triplicarse. Así fue entonces como luego de varios días de intentos, el Arrancar encontró una forma de ser más veloz, mucho más veloz que antes. Se trasladaba de un punto a otro en tan solo un parpadeo, y sin levantar en el desierto -lugar de su entrenamiento- un solo grano de arena. Luka desarrollo, sin saberlo con exactitud, la fórmula secreta de la velocidad. Posterior a aquello continúo diariamente fortaleciendo sus puntos que creía menos favorecidos, centrándose especialmente en su velocidad. Estaba completamente convencido de que si ostentaba una velocidad superior sería un hollow superior, así que en uno de aquellos días en los que solía entrenar como cualquier otro, se adentró por un paraje del desierto que no había cruzado antes, y sin pensarlo siquiera se adentró aún más allá, llegando a pensar luego sobre el lugar en el que estaba situado.

¿En qué lugar se encontraba exactamente?... Es increíble incluso escribirlo, pero Luka no lo sabía. Tenía la noción de hallarse aun en una parte oscura del desierto, pero luego de cruzar varios kilometros por el costado oriental, y luego de caminar sin ningún rumbo, se podía decir que estaba perdido. ¿Cómo?, Alguien como Luka, ¿perdido?, ¿acaso un Arrancar no debe tener siempre un instinto de ubicación que no le permita... perderse?. Sí, claro que sí. Solo que al Arrancar no le importaba en lo más mínimo su ubicación actual. Estaba perdido, si, ¿pero en verdad quería salir de allí?. La verdad es que no le interesaba, había caminado por varias horas y ahora no reconocía el extraño paisaje por el cual se movía, eso era todo. Pero no le preocupaba estar en un lugar que desconociera, por el contrario... le gustaba. Así conocía más cosas y más paisajes, mas lugares a donde ir. Es increíble comprender también que aproximadamente la mitad de la vida del peliblanco la allá vivido en lugares que no conocía, razón por la cual sabia sobrevivir sin ayuda, solo. Tenía una habilidad increíble para cazar hollows de cualquier tipo, hallar agua o cualquier otro alimento o sustento para mantenerse con vida y dormir en lugares abiertos y extraños. Después de todo había vivido así toda su vida. Su cama desde siempre fue la arena sobre la cual ahora caminaba.

Hacía ya dos días había salido de las noches sin rumbo aparente, pues su único propósito desde un principio fue salir de aquel infernal encierro al cual era sometido y buscar un lugar tranquilo para pasar un par de días. Su intención era visitar simplemente otro lugar, pero luego de cruzar la frontera y adentrarse en un desierto desconocido para él, pero que pensó le acortaría el camino hasta un lugar con mucha agua. Al parecer se equivocó y ahora se encontraba en una especie de paisaje exótico, rico en arboles de tamaño anormal y con una tierra extraña e increíblemente suave. ¿Un bosque? , pensó en una ocasión, pues solo conocía un lugar con tanta y tan rica vegetación y era precisamente el bosque de los menos. Pero de ser así, había equivocado su camino por varios kilómetros y la única forma de salir era cruzar horizontalmente aquel lugar, ¿o acaso era en verdad un pantano?. Horas después, aquella deducción dejo de tener tanto sentido. – Ningún bosque es tan grande. – Y es que, luego de caminar en el intento por atravesar el bosque no lo había conseguido. Así que se dio cuenta, a medida que el tiempo transcurría con una lentitud extraña, que no se encontraba mas en el desierto que conocía y mucho menos en un lugar seguro. ¿O sí?, realmente no estaba seguro de nada, y ya era oficial... estaba perdido.


Última edición por Luka el Miér Jul 01, 2015 9:01 pm, editado 1 vez

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Re: De menos a mas [Entrenamiento]

Mensaje por Luze el Vie Jul 17, 2015 3:24 pm

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No fue hasta el segundo día en el que permaneció en aquel bosque, pantano o lo que quiera que fuese aquel terreno sobre el que caminaba, que empezó a intentar salir, casi desesperadamente. Si bien era cierto, con lo que allí encontraba podría sobrevivir el tiempo que quisiese, no pretendía vivir allí toda la vida. Ya era suficiente, quería salir del lugar. Pero aquella tarea no le fue sencilla, sabía que no había caminado dos veces por el mismo lugar, que no estaba caminando en círculos -tenía una increíble habilidad para percatarse de ello- y que aquel lugar debía tener fin. En muchas ocasiones tuvo que defenderse de ataques de extrañas criaturas que habitaban allí, aunque ninguna valiosa para que merezca mención; bastaba con un ataque del pelirrojo para incinerar a cualquier criatura que le amenazaba y obtener de paso, una buena pieza para la cena. Y con el pasar del tiempo, empezó a perder el sentido del tiempo. ¿Era de día?, ¿de noche?, ¿Cuántos días llevaba en el lugar?... un sonido extraño interrumpió su pensar. - ¿Quién anda ahí? - Pregunto al aire, podía saber por la calidad del sonido producido que no era un animal, pues aquello pareció más bien un sonido bocal. Al darse vuelta totalmente se topó con el menos más grande que jamás haya visto alguna vez, como ningún otro que haya visto, pues este media al menos tres metros más alto y quien sabe cuánto pesaba, Luka cálculo que varias toneladas. Sus cuernos, que salían casi de su boca, estaban completamente afilados, el peliblanco los observaba en el momento en el que el increíble hollow empezó a correr hacia el Arrancar con la intención de atravesarlo con sus imponentes cuernos y tal vez, luego comerlo como cualquier otro pequeño bocadillo. Sin embargo, y pese a su gran tamaño y peso descomunal, no era rival para el primer espada. El problema fue, cuando a aquel menos se le sumaron decenas de menos mas, llegando a formar básicamente un ejército de iguales características. Con los segundos pasaron de decenas a cientos de ellos. Este no era un rival con el que el pelirrojo pudiera luchar, pues era claramente algo con lo que no podía lidiar, a pesar de haber detenido a por lo menos treinta de ellos antes de no tener otra opción que correr, correr como nunca antes lo había hecho. Todos sus entrenamientos, sus ejercicios, se vieron reflejados en aquella huida, que desafortunadamente no era vertical para él, tenía que esquivar árboles, ramas, piedras, etc., mientras que los gigantescos menos atrás de él arrasaban con todo a su paso. Luka pensó que aquellas criaturas nunca se cansarían luego de haber recorrido más de 80 kilómetros seguidos, sin un rumbo fijo, solo quería huir. Su velocidad, claramente, fue disminuyendo con el cansancio, pero aquel basto ejército continuaba tal cual. Alcanzo a pensar en lo miserable que sería la vida si falleciese a causa de un grupo de menos sin sentido racional de su existencia, que todo lo que había entrenado y realizado seria en vano porque un sucio menos se lo comería en el desayuno. Sin saberlo, cruzo la mayor parte del pantano, o bosque, lo que quiera que ello fuera, hasta salir al mar de arena. Al llegar al final el ejército de menos pareció desistir de su intento por devorarlo, y a buena hora, pues unos minutos más y Luka no habría podido escapar. Había corrido como jamás pensó hacerlo.

- Putos menos...


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- ¡Tsk!

Agotado. Tal vez un poco lastimado, sucio y debilitado. Pero al fin, Luka había podido lograr aquello que había estado intentando desde hacía poco más de un año. Bien es cierto que algunas personas nacen con estrella, y otros estrellados. Algunos tienen la fortuna de nacer en cunas de oro y otros obligados a dirimir en el suelo. En este mundo de almas rebeldes con habilidades que bien podían ser increíbles y para nada subestimadas se dice que algunos nacen con dotes especiales... otros no. El peliblanco hacia parte del selecto grupo que poseía aquellas increíbles capacidades casi mágicas con las que los hombres de hoy se ganaban la vida. Poseía una habilidad que solo miembros de una prestigiosa familia poseía; Luka se había tomado la libertad de investigarlos -debido a que pese a pertenecer al clan no conocía a nadie- y constato que aquello de lo que era portador se denominaba “Energía espiritual”. Muchas otros Hollows, así como Luka, poseían la increíble habilidad de controlar su propia energía para manipular sus movimientos y atacar a los demás. Sin duda algo que le hacía de temer, nada más y nada menos que uno de los afortunados en nacer con una capacidad que muy pocos controlaban. Sin embargo, bien se puede hacer otra clasificación dentro de los miembros de este Grupo. Es decir, algunos nacen con la habilidad de la energía espiritual y otros no; y de los que nacían con el control de las artes de batalla, había hollows buenos y otros no tanto. Y con buenos me refiero a aquellos con capacidades innatas, que poseen el instinto, la agilidad y la facilidad de usar sus dotes por naturaleza, casi sin pensarlo. Eran afortunados dentro de los afortunados. El peliblanco no. Si bien poseía el arte de la energia espiritual, no nació siendo bueno en ello, de forma que controlar su propia energía era difícil incluso para él, que tenía la sangre de los arrancars más fuertes recorriendo sus venas.

Luka no nació en el seno del Hueco mundo, de hecho, aun hasta el momento no conocía a nadie más, aparte del rey, que fuera un poderoso arrancar. Había escuchado de ellos por rumores, información que había retenido después de múltiples búsquedas e incluso libros que leyó para informarse sobre su origen. Se formó como un hollow normal, creyendo no tener ninguna habilidad especial. Fue hasta la avanzada edad de 1600 años que conoció ser portador de la apetecida energía espiritual, y fue gracias a ello que pudo vengar la muerte de su abuelo. A partir de entonces, casi obviamente, destino su vida en dos cosas. La primera, hacerse portador de una fortuna para convertirse en un futuro cercano en uno de los hombres más poderosos del hueco mundo, y la segunda, dominar a tal punto su energía espiritual que no solo se convertiría en un hombre poderoso sino también inigualable, procuraba por convertirse en un arrancar como ningún otro. Sin embargo no era fácil para el entrenar algo que desconocía, así que se decía a sí mismo afortunado por tener la sangre de varios prestigiosos hollows recorriendo sus venas, pero desafortunado por no saber cómo explotarlas. Así que empezó con algo que creyó elemental, la característica de todo arrancar... aquello que separa a los hollows comunes y corrientes y los arrancar experimentados: la velocidad.

La velocidad para un espada consiste en dos tres cosas fundamentales. Desde tiempos inmemorables se ha sabido que los hollows portadores de la energía espiritual eran superiores intelectualmente que los demás; eran capaces de razonar más rápido, buscar estrategias, solucionar problemas, tener “velocidad de reacción”: la primera cosa fundamental para un espada. Aquello había sido parte de Luka desde siempre, pues nunca tuvo problema en encontrar la salida a una situación difícil, encontrar soluciones rápidas e inesperada, planear estrategias, saber qué hacer y qué decir... habilidad que fue entrenada casi por inercia al dedicarse al mercadeo de almas en el mundo humano. Era rápido con los números, las cuentas, los cálculos y demás. Así que, por lo tanto, Luka era veloz mentalmente. También es importante la velocidad del movimiento, lo que va de la mano con la fortaleza física. Y no se puede confundir velocidad con agilidad. La agilidad es innata de aquellas personas que por naturaleza son de baja estatura y poseen un cuerpo flexible. La velocidad, por otro lado, tiene que ver con la fortaleza muscular que facilita el movimiento; a eso se le llama “Velocidad Física”, segunda cosa importante para un espada. Luka se había ejercitado desde pequeño, era un amante del trabajo físico, por lo que su contextura muscular era la adecuada e incluso mejor que la promedio. Ostentaba un cuerpo bien definido y una altura casi perfecta. Tenía ya dos de tres, pero faltaba una, tal vez para los espada, la más importante.

La “Velocidad propiamente dicha”, era definida por los conocedores del tema como la rapidez con la que la habilidad del arrancar trabaja. Es decir, y para el caso de Luka, era la velocidad con la que podía mover su energía espiritual y procurar por capturar la del enemigo. Debilidad, hasta el momento, del peliblanco. Era veloz mentalmente, sabía lo que tenía que hacer justo cuando ocurría, y también era veloz físicamente, por lo que se novia a una velocidad avanzada. Pero a la hora de usar su energía espiritual, era lento en comparación con lo que pretendía. Es decir que la velocidad de su energía era casi igual a su velocidad física, cosa que no está mal, pero para cumplir su segundo objetivo (convertirse en un espada sin igual) le faltaba mucho entrenamiento, por lo que hace algunas semanas se había dispuesto a entrenar aquello que le faltaba. Encontró un lugar dentro del amplio bosque los menos, alejado de cualquier rastro de raciocinio, en la que fácilmente podía entrenar. Esto se debía a que el peliblanco aborrecía la presencia de otros hollows racionales, salvo para negociar. Este desde luego no era el caso, por lo que en aquel alegado lugar estuvo entrenando sin descanso durante varias semanas. Estuvo recorriendo el lugar usando su velocidad física para combinarla en algún momento con su velocidad de energía y así entrenarse y procurar por mejorar la segunda, hasta que, luego de 22 días seguidos de entrenamiento, creyó estar listo. Arremetió contra un grupo de menos que habitaban los alrededores y capturo uno de ellos, el que considero más ágil por la fortaleza que tenía, se las arregló para separarlo varios kilómetros del resto del grupo y sin haberle hecho algún daño significativo lo dejaba marchar, con el propósito de atraparlo después con su energía espiritual.

El menos de uno de los hollows más fuertes por naturaleza, por lo que durante las primeras veces pareció una tarea imposible; mientras el hollow recorría fácilmente un kilómetro en tan solo 15 segundos, Luka difícilmente los recorría en 20, de manera tal que el menos siempre llevaba la ventaja. Esto se sumaba a los obstáculos del camino, pues para atraparlo el peliblanco debía esquivar árboles, rocas y ramas. Durante una semana de intentos lo creyó imposible, pero aquello no fue suficiente para que se diera por vencido. Al décimo sexto día (16) de intentos Luka había mejorado tanto su velocidad física y de energía espiritual que por poco lo atrapa, pero en algún momento resbalo y dio a parar a un rio de los alrededores. - ¡Mierda! – gritaba constantemente ante su fracaso. Pero, finalmente, luego de 21 días seguidos de intentos, alcanzo un nivel tan alto que logro atrapar al menos usando su energía espiritual, y detener el caminar del gigantesco hollow para atraparlo irremediablemente. Risas, fue todo lo que se regaló a sí mismo, sintiendo extrema satisfacción por la difícil tarea cumplida. Alcanzar a hollows tan veloz ¡con su energía espiritual!, no fue tarea fácil, pero lo logro; ahora estaba seguro que estaba un paso delante del resto. Ahora, descansaba sentado sobre una roca observando su horizonte, mientras las oscuras nubes del cielo cubrían la hermosa luz de la luna; se acercaba una tormenta.

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