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Entrenamientos Privados Chrollo

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Entrenamientos Privados Chrollo

Mensaje por Tom Nibori el Dom Ago 02, 2015 1:03 am

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El Sol se estaba poniendo para cuando mis pies me llevaron hasta aquella parte de la orilla del río. Me encontraba a las afueras de la ciudad Karakura. Aquella ciudad con tanta actividad espiritual que parecía un imán para cualquier calamidad salida de la mente de un hombre o peor.

La zona no es nada transitada. Espero poder tener un momento intimo en esta casa de locos. Me inclino pegado al agua de la orilla para ver mi reflejo en la superficie del agua. Un rostro joven, con la frente tapada por un pañuelo verde oscuro y dos pendientes en forma de esfera que le cuelgan de los lóbulos de las orejas, me devuelve la mirada. Una mirada profunda que no revela más que la interminable oscuridad que estos contienen.

Aspiro y exhalo el aire con la boca abierta. Me estoy mentalizando. Mi objetivo estaba claro, hacerme un nombre en este lugar. Expandir la influencia de nuestro grupo recien formado. Para ello necesitaba algo muy importante: Conocer lo que un fullbringer puede hacer.

-Conozco algunas cosas pero algo me dice que no roza ni lo básico.

Alzo el brazo derecho manteniendo la palma de la mano a la altura del pecho. Extiendo mis sentidos sobre el agua. Siento la corriente, que va ligera, en continuo movimiento. Me centro en un área concreta de todo aquello. Esa parte del agua se alza junto a mi mano. La esfera del líquido flota frente a mi.
Sin dejar de atender a mi creación alzo mi zurda. Esta vez centrandome en la tierra que piso. Se estira y alarga tomando forma de espiral. Para cuando el movimiento termina una espiral de tierra compacta acompaña a la esfera de agua.

-Veamos.

Un hilillo de agua se va formando a un lateral de la bola. Este va hacia la espiral para empezar a recorrerla por el hueco vacío de la misma. Necesito mucha concentración para mantener la forma de ambos objetos, más aún para moverlos precisamente como deseaba. Para cuando termino tengo en mis manos un tubo de no más de 20cm de largo por 5cm de circunferencia formado por dos espirales, una de tierra y la otra de agua, ambas girando constantemente.

No había ningún motivo en especial para hacer todo aquello. Solamente experimentaba con el conocido como Control del Alma de la Materia. Algo que no sabía ni como se llamaba hace unas semanas.

Me siento en el mismo lugar en el que me encontraba. Ensimismado en el tubo recien creado. Quería ver cuanto era capaz de mantenerlo ahí, en el aire girando. Quería refinarlo, no el tubo sino el control que tenía sobre ello.

Pasa el tiempo, sin ninguna clase de interrupción. Ambas espirales siguen girando frente a un Chrollo que se encuentra con los ojos cerrados, sentado en la postura del loto mientras se familiariza con la estructura que quiere mantener.  

Los minutos dan paso a las horas y yo no cambio mi postura en ningún momento. Hace rato que mis piernas se durmieron. No siento ninguna presencia espiritual por lo que  nada me arranca de mi concentración. Puedo notar todos los minerales que forman el pequeño trozo de tierra que forma una de las dos espirales. Incluso, en caso de que fuese necesario, sabría decir la concentración de sal que tiene la otra espiral formada por agua. Identifico también los pocos restos de sustancias químicas que la contaminan. Karakura no contamina en gran medida pero siempre se escapa algo como pude comprobar.
Ya me he acostumbrado a manejar en pequeñas porciones ambos elementos. La tierra es compacta y blanda. Facilmente moldeable aunque no más que el agua la cual se siente mucho más ligera. Esta se siente dispera es mucho más manejable que la tierra pero tambien más frágil, si me preguntaran diría que las construcciones que hago con ella se desharían con suma facilidad. Me hace sentir que debo endurecerla, volverla más similar a la tierra. Evito sentir esa tentación.

Un fullbringer, especialmente yo, debe valerse de los elementos que lo rodean modificandolos para su beneficio pero también debe comprender las características naturales de cada uno. De esta manera podrá llegar a cumplir sus objetivos deseados con el menor esfuerzo espiritual usando uno u otro elemento. Esa es la conclusión que yo mismo saqué al comprender lo que era.

Retuerzo la tierra, envolviendo el agua que toma forma de esfera. Endurezco la tierra lentamente haciendo que se torne en piedra aprovechando los minerales que contiene.  Esta piedra es dividida en secciones apenas perceptibles a la vista. Secciones por las que el agua ocupaba circulando entre ellas hasta un núcleo situado en el centro mismo de la esfera seccionada. Tando el exterior como el interior de estas se estiran para formar unas finísimas agujas.  Planto la esfera con púas en la palma de mi mano izquierda sin llegar a pincharme de manera dolorosa.
Alzo mi diestra tras ello. Cinco montones de tierra se alzan tomando tamaño y silueta humanoide. Estos forman un pentágono alrededor de un punto bien distanciado de mi.

-Veamos...

Me preparo simulando a un pitcher. Al momento el arma improvisada surca el aire hasta llegar al centro de la figura poligonal. En ese instante el agua que contenía la esfera termina el proceso de enfriamiento al que la había sometido al lanzarla, congelandola desde el mismo centro hacía fuera. Al surcar el espacio entre aguja y aguja de piedra el hielo formado repentinamente rompe la misma propulsando las agujas en todas direcciones. Al acabar el experimento los cinco montones han sido perforados y las agujas que no había atravesado nada habían llegado hasta dos metros alrededor.

-Perfecto.

El regocijo me embriaga por un momento nublando el cansancio producido por todo este tiempo de preparación. Para ser la primera vez que improviso un arma real con lo que tengo alrededor no estaba nada mal. Una granada de gran potencia. Me dejo caer de culo al suelo respirando fuertemente por la boca. Tras unos minutos de estar así me dispongo a ignorar el cansancio y crear más de aquellas granadas envolviendolas en cubos de aire comprimido y disponiendolas en hilera frente a mi.

Ya anochecía. Las luces de las diferentes farolas que adornaban las calles empezaban a encenderse para permitir la visión de ningún transeunte. Miro el motivo de mi agotamiento.  Había producido en masa granada tras granada conteniendolas todas en una suerte de cubos formados por aire condensado. A primera vista estas envolturas harían creer al ignorante que se trata de alguna clase de plástico pero si posas la mano en ellos puedes notar como aquel "plástico" estaba en constante movimiento, además de que la sensación que daba en la piel era similar a la del agua recorriendo tu palma. Era algo extraño. Pero que no era extraño ya en este mundo, en Karakura las rarezas abundaban tanto que podría llamarse raro a lo común y común a lo raro.

Veinticinco granadas tenía fabricadas ya. Cada una con más esmero que la anterior. A medida que mi cansancio aumentaba también lo iba haciendo mi capacidad para moldear la tierra y el agua necesarias para fabricar cada una de estas piezas. Ahora sentía mucho más familiar la estructura mineral que oculta el suelo que piso y tambien la dispersa materia que se escurre al control del río. Había mejorado hasta tal punto que las últimas tres creaciones habían sido sin duda alguna, las mejores. La piedra que las formaba estaba mucho más compacta que la invención original, el agua mucho más quieta y ahora poseía un núcleo de hielo en su centro exacto. De esta manera el esfuerzo de congelarla e iniciar la detonación era mucho menor y más rápido. Estaba orgulloso de haberlo conseguido.

-Ahora solo falta hacer la prueba de campo.

No podía contenerme de las ganas que tenía de probar aquel experimento. Lo que había empezado como un entrenamiento del control de la materia había acabado en la invención de un arma útil y sencilla de crear. Aunque no me engaño, estaba agotado. Bastantes horas seguidas usando aquellos poderes sin parar por mucho que fuese en cosas de pequeño tamaño habían hecho estragos en mi condición física y mental, necesitaba un buen descanso. Cosa que pretendo hacer después de esto:

Me encuentro en  un callejón sin salida. Un grupo de cinco hollows de aspecto y tamaño humanoide me impiden cualquier esperanza de escapar sin usar un bringer light. No había sido mucho esfuerzo atraerlos. Simplemente alcé el poco reiatsu que me quedaba para llamar a aquellos que tuviesen hambre. Me estaba ofreciendo como plato.

-Vamos chicos, debo advertiros que no estoy bueno sin sal.

-Dejate de estupideces tío.-Me responde el hollow más cercano. Un humanoide bajito con unas extrañas aletas que le surgen de la parte baja de la espalda y se alzan hasta los hombros. Su máscara me recuerda a un pez, no se identificar cual.

-Eso eso. Ya va siendo hora de que tomemos la cena.-Este es un hollow máscara de rana. Bastante grande, metro noventa quizas noventa y dos, que caminaba apoyando las cuatro extremidades en el suelo y saltando gracias al impulso que le daban sus extensas piernas. Ignoro que si tiene lengua extensible.

Finjo una cara de preocupación e intento que el rostro se me ponga pálido. No puedo confirmar que lo consiga pues la luz es escasa, cosa que hace que tampoco importe mucho.  Habían caido justo en la trampa perfecta. El suelo que pisabamos estaba lleno de veintidós granadas que saldrían a la superficie listas para explotar en cuanto quisiera. Solo tenía que concentrarme un poco... Esquivo con una rápida voltereta el extraño escupitajo verde que me dirige  uno de ellos. El ladrillo que forma el muro a mi espalda se empieza a derretir por la zona afectada.

-Escupe ácido. Podría haberme resultado útil, que pena.

Al instante me arrepiento de haber hablado, el hollow con máscara de rana si que tenía una lengua extensible y la había usado para aplastar mi brazo derecho contra aquel muro. Me retuerzo de dolor a la par de que me tiro al suelo para evitar unos golpes que ejecuta una especie de minotauro enmascarado. Doy una voltereta entre sus piernas pasando por debajo suyo con suficiente agilidad pese a mi estado físico. Salto por encima de una patada rasa de otro hollow y se la devuelvo en pleno rostro, cosa que aprovecho para impulsarme y chocar contra la nuca del minotauro. Este se enfurece e intenta cogerme  pero con una serie de fintas evito que sus grandes puños hagan contacto con mi cuerpo. Su furia desmedida impide actuar a los otros cuatro. Hago una última voltereta lateral para salvarme de un tremendo puñetazo que pasa rozando mi costado, abriendo un buen agujero en mi camisa.

-Maldita sea.

Acciono apresuradamente las granadas ocultas bajo el suelo. Gracias a un inmediato bringer light yo ya me encuentro en el octavo piso de uno de los edificios laterales observando como aquel grupo mira con asombro todas aquellas esferas puntiagudas que surgen del suelo llano que pisaban. Con un chasquido dedos pongo fin a su hambre de humanos para siempre. Sus cuerpos atravesados por cientos de agujas desaparecen pero no lo hacen los daños colaterales de las granadas. La gente se preguntaría a la mañana siguiente que ha pasado allí, y yo ya estaría lo suficientemente lejos como para acordarme.
Froto con la mano no herida los bolsillos ocultos en el interior de mi chaqueta. Las tres granadas restantes descansaban en ellos. Mis mejores creaciones, las estrellas del lote que me servirían para otro momento.


Off:
Para temas de apertura posterior a este post Chrollo contará con 3 granadas con las características citadas en este rol. Esto no quita que no pueda crear más en mitad de una pelea o similares, simplemente le resta el esfuerzo de ello.


Última edición por Chrollo Lucilfer el Sáb Ago 29, 2015 11:47 pm, editado 4 veces

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Re: Entrenamientos Privados Chrollo

Mensaje por Tom Nibori el Dom Oct 18, 2015 4:26 pm

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Una tranquila mañana en Karakura. Sus habitantes hacían su vida bajo este cielo despejado ignorantes de los muchos peligros que les rodean. Bendita ignorancia. No sabían lo inestable que era el mundo. Solo personas como Kazuo y yo podemos ver la realidad, el constante fluir de eventos que ponen en entredicho la seguridad de este territorio. Hablando de Kazuo. El silbido de sus flechas irrumpe en la paz que gobierna aquella zona de las afueras de la ciudad. Pero no es él el que dispara. Bajo un puente me hallo practicando con el arco que me ha "cedido" tan gustosamente. Aquel arco que se me antoja incompleto. La energía de la que está constituido se deforma en diversos puntos formando, también, destellos provocados por el movimiento de dicha energía. Se siente igual que cuando sumerjo la mano en agua y noto como pasa entre mis dedos. Es muy curioso.

De todas maneras no me preocupo y sigo disparando a los diferentes montículos de agua sólida que he distribuido a lo ancho del río. Aquellas flechas parecidas a lanzas de justas de metro y poco me parecían, a mi gusto, demasiado grandes. Aunque como he podido descubrir, si añado más reiatsu a la mezcla aquellas flechas crecen de tamaño llegando a medir el doble. Y eso no es lo más interesante. Que va. Ahora mismo estoy usando el Insgesamt Bohren, una tecnica que aumenta el poder perforativo de las flechas además de la velocidad de las mismas. Ya me ha quedado claro los efectos que tiene realizar este ataque. Existen dos factores clave. El primero, aunque no muy importante, confirma mis sospechas de que el arco está incompleto. Su forma se estabiliza. Se reducen los destellos y las deformidades disminuyen haciendolo más similar a los arcos que pretendía imitar.

El segundo por otra parte si que era de suma importancia. Algo que debo tener en cuenta a la hora de usarlo en batalla. Se trata del desgaste de aumento exponencial a la hora de repetir dicha tecnica. Esta una vez activada dura un determinado tiempo y conlleva un cansancio apenas perceptible. Sin embargo la segunda vez que uso este ataque aquel cansancio que me proporciona es mayor al que debería darme según había razonado. En estos instantes llevo la mitad del tiempo disponible en mi tercera ocasión de uso. Temo por lo que ocurrirá cuando acabe.

Y las flechas siguen silbando.

Aprender como disparar este arco había sido sin duda, frustrante. Para realizar estas tecnicas necesito estar con el libro abierto y eso complicaba el uso del arma. Afortunadamente tras varios intentos de disparar usando los dedos que sujetaban el libro de una manera bastante patosa, por casualidad pasé un extremo del libro cerca de la cuerda del arco. Esta se enganchó al extremo como atraída por la energía que desprende. Al ver como se conecta pensé en que si pudiese desengancharla a voluntad la situación no sería mala del todo. Obviamente aquella cuerda se soltó lanzando una flecha perdida. Que tonto fuí. En aquel momento se me había olvidado que manejar el reiatsu se hace con la voluntad de uno, si yo quiero que se suelte la cuerda se soltará.

-Uno, dos, tres y cuatro.

El efecto termina. Se desvanece el arco y las flechas que aún surcan el aire. Los objetivos son todos atravesados salvo el más lejano. Mi cuerpo soporta un cansancio similar a haber corrido una maratón. Sentandome en el suelo hago desaparecer a mi fullbring. Es momento de descansar. Girando hacia atras extiro mi brazo derecho para coger una pequeña bolsa de plástico que descansa sobre una roca. En ella se encuentra una botella de agua acompañada por un bocadillo. Cojo el bocata y empiezo a masticar en cuanto le quito el envoltorio. Me sabe a gloria. Aunque cabe decir que cualquier cosa me sabría a gloria con tanto agotamiento sobre mis hombros.

Veamos. He conseguido dominar el arco apuntando a objetivos inmóviles, además, la potencia de las flechas que disparo es mayor a la exhibida por Kazuo. Creo que no está nada mal. Cuando termine de comer me pondré con objetivos móviles ¡Ah! También tengo que probar la otra tecnica. Que no se me olvide.

Sigo comiendo. Me concentro en ello como si eso fuese a hacer que mi recuperación fuese más rápida. El sabor de los pimientos junto con el lomo del bocata llena todos mis sentidos. Es como si me aislara del mundo.

Termino la comida con un trago a la botella que termina con su contenido. Mi libro aparece en la palma de la mano abierto por la página deseada. Miro la foto de perfil de Kazuo antes de crear su arco en mi otra mano.  Las dianas de agua sólida se vuelven a formar. Esta vez moviendose a diferentes velocidades y de diferentes formas.

-Casi preferiría que otro fullbringer me ayudase con esto. En fin...¡Insgesamt Bohren!

Las flechas salen disparadas a gran velocidad. Cada una que acierta es un objetivo que se deshace y otro que aparece en alguna posición aleatoria. Aquellos obstáculos estaban pensados para desvancerse pasado medio minuto, con la creación posterior de otro. Esto no solo me permite practicar mi habilidad sino que también me fuerza el control que tengo sobre el reiatsu. Ya que todo esto está teniendo lugar gracias a ello.

Entre disparo y disparo me voy dando cuenta de una cosa. Si bien con la calma y objetos inmóviles puedo llegar a acertar todos mis disparos cuando estos empiezan a moverse la cosa cambia bastante. Me es difícil conseguir dar en el blanco más de cinco veces seguidas. Siempre hay alguno que se me escapa o se desvía ligeramente. Muerdo mi labio inferior por tal molestia y sigo disparando en completo silencio. Los fallos continúan pero su número disminuye a medida que pasa el tiempo. Tengo que activar el Insgesamt Bohren una vez más antes de poder conseguir una racha de siete disparos acertados. De repente, se me ocurre una cosa que no vi con Kazuo. Algo que tenía un potencial terrible.

-¡Totale Vernichtung!

Quizas esta fuera... No. Seguramente esta fuera la peor idea que he tenido en todo lo que llevo de mes. Al activar la segunda tecnica conseguida de Kazuo el arco toma una forma de constante cambio entre deformación y definición en la que solo mantenerlo me es como levantar un bloque de hormigón. Contra mi voluntad la cuerda se suelta del borde del libro disparando lo que podría haberse definido como una rama de árbol con diferentes curvaturas formada de reiatsu puro. Si el propietario original de estas habilidades me viese de seguro estaría partiendose la caja a mi costa. Aquel proyectil, si esque se podía llamar asi, no solo falla totalmente de rumbo tomando una trayectoria curva hacía el cielo, sino que la explosión que forma al colisionar con una desafortunada ave es digna de mención.

No puedo salvo lamentar el terrible espectáculo que debía estar dando ahora mismo. Tras haber juntado las dos tecnicas usar reiatsu ahora mismo escapaba de mis posibilidades. El agotamiento era terrible. Por lo tanto con todo el disimulo que puede tener alguien que ha provocado una explosión seguramente vista en toda la ciudad me retiro del lugar para irme a uno de los muchos pisos que tengo habilitados a modo de puntos seguros en la ciudad.

Tal vez no podía usar más reiatsu pero esto solo me indica que debo tonificarme más para ser capaz de soportar cosas como esta. Pienso inmediatamente en el juego de pesas que tengo en el piso al que subo.

-Ay... Que día más largo me espera.-Digo con resignación.

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