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Primer Acto: La Telaraña [Libre]

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Primer Acto: La Telaraña [Libre]

Mensaje por Invitado el Vie Ago 07, 2015 9:21 pm

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Turnos:

Primer Bando:
Sorin Markov
Luka

Segundo Bando:
Tanaka Heiachi [Considerado Inactivo]
Vyo Bloodheart
Natsu Toujou
Shintaro Ryuuken



Tic-Tac...


Tic-Tac...




Cual soldado en marcha militar, el segundero realizaba el "un, dos, un dos" con paso seguro sobre su sendero blanco y circular. Por su parte, el constante tintinear de las agujas del reloj que llevaba en su brazo comenzaba a ser irritante para el Cuarto Espada, que claramente no estaba acostumbrado a usar uno. Sus singulares orbes se posaron en la cubierta cristalina para ver cuál era la configuración horaria de ese momento, a la vez que su mente calculaba el tiempo que faltaba para el evento. En una existencia condenada al Hueco Mundo, donde llevar un calendario parecía ridículo cuando lo único que imperaba en la esfera celeste era una luna que cambiaba de fases, hacía de la necesidad de aparatos que midieran los minutos algo nulo. Sin embargo, debía tratarse de un caso excepcional si ahora el peliblanco dependía de él, y así era. 

En el arte de la guerra, muchas cosas se consideraban claves para lograr la victoria,y una de ellas era el anticiparse a los movimientos del enemigo. Para eso, se debía poseer un considerable conocimiento sobre el mismo y una basta experiencia para saber qué hacer con la información que se había recolectado. Incluso se podía llegar a pensar que el proceso previo de inteligencia y contra inteligencia era más largo y tedioso que la ofensiva en sí, que tranquilamente podía durar un breve pero certero ataque. Tanto el Primer Espada como él habían acordado eso, por lo que el paso a seguir no era otro que empezar con esa búsqueda de conocimiento. ¿Dónde? ¿Cómo? Todas cuestiones que "curiosamente" fueron a parar sobre la imaginación de Sorin, delegadas, por supuesto, desde Luka. Incluso parecía una broma, mas supo entender que no cualquiera estaba calificado para esa tarea, sino que se requería a alguien... "bueno". (Más allá de que fueran puras palabrerías para no desatar el enfado del Cuarto Espada)
De cualquier forma, allí se encontraba él, a varios metros metido en la espesura del bosque, esperando. Había estado estudiando el movimiento Shinigami en la ciudad desde hace ya unas cuantas semanas, viendo la ruta de las rondas de vigilancia, quiénes las hacían y cómo. Cuándo eran los reemplazos y dónde. La paz había reinado desde hacía siglos y no se podía notar mucho movimiento de otras razas en el Mundo Humano, por lo que algunos Segadores de Almas a veces ni prestaban atención a lo que sucedía a su alrededor (como el hecho de que un Espada hubiese hecho de las suyas por dos meses espiándolos, o al menos eso creía él). Cosa que estaba a punto de cambiar radicalmente. 

A segundos de ser las 20:00 hs, El Vampiro sintió a orillas del bosque una concentración de partículas espirituales que dieron forma a un Senkaimon, de donde seguramente saldría su próxima víctima. Allí era donde se realizaban los cambios de turnos y allí iba a ser donde consiguiera lo que buscaba. La pregunta clave era ¿por qué? Por lo general los enviados a ese plano eran simple soldados rasos, mas en ocasiones especiales hacían su aparición algún teniente e incluso algún capitán, como la que estaba a punto de ocurrir. 
Su calculo había sido tan preciso que a unos dos metros de la puerta dimensional que se materializaba, yacían los cuerpos de tres Shinigamis puestos de manera tal que parecían heridos y agonizantes, cuando en realidad no poseían vida. Había montado la escena perfecta. Tuvo que moverse con extrema rapidez para que el reloj no lo alcanzara. Su plan había sido saltar de un punto de la ciudad a otro, sabiendo de antemano dónde se encontrarían, para matarlos y mover sus cuerpos a la locación actual. Normalmente sólo uno haría su cambio de guardia, pero quien lo reemplazaría hallaría una imagen muy distinta a la cual estaba acostumbrado. Debió realizar la emboscada lo más cerca posible a la hora estipulada, para no levantar sospechas y los ataques debieron ser puntuales y veloces. 

Finalmente el Senkaimon se abrió, dejando ver una figura de un hombre de aparente mediana edad con pelo corto y el tradicional uniforme de los de su raza. Horrible sorpresa se llevo, al punto que se quedó paralizado unos instantes, antes de correr hacia sus compañeros, o lo que quedaba de ellos. Sorin, con poder espiritual disminuido al mínimo, presenciaba todo desde su "palco", disfrutando una completa vista de perfil de la obra. El Shinigami al ver que no podía cargar a todos sus compañeros de vuelta a la Sociedad de Almas, corrió a toda velocidad para cruzar el portal, que permaneció abierto. Ahora la escena volvía a quedar en silencio. Los segundos pasaban, mientras que en el rostro del Demonio Blanco una maléfica sonrisa se dibujaba.

Tic-Tac...


Tic-Tac...


Última edición por Sorin Markov el Jue Sep 10, 2015 8:37 pm, editado 3 veces (Razón : Implementación de Turnos por Bandos)

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Re: Primer Acto: La Telaraña [Libre]

Mensaje por Invitado el Jue Ago 20, 2015 5:48 pm

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Rara vez el deber llamaba al capitán de cuarto escuadrón a presentarse en el mundo humano en asunto oficial. Solo en tiempos de guerra era su presencia requerida fuera de las murallas del Seiretei, donde sus habilidades sanadores eran cruciales. En tiempos de paz las urgencias menores eran fácilmente solventadas por sus subalternos, ya fuera como apoyo en un grupo de asalto o como sanadores en un equipo de rescate. Dejando a un lado las curiosas personalidades que poseían algunos de ellos y los conflictos que raramente nacían en el seno de uno de los escuadrones más pacíficos del Gotei 13, la diligencia en su trabajo era algo que les caracterizaba a todos por igual.  Y ese era el mayor orgullo del capitán Tanaka.

Pero en aquella ocasión la llamada de auxilio llegó en el peor momento posible. Un cuarto de los efectivos estaban en el Rukongai como apoyo en equipos de patrulla, el resto se enfrentaba a una de las epidemias más terribles de los últimos 10 años. Con todas las camas ocupadas, los miembros del cuarto escuadrón iban y venían cargando medicinas y ungüentos, los afectados se retorcían de dolor y eran consumidos por delirios a causa de la fiebre. La respuesta inmediata y contundente del escuadrón les proporcionó la vacuna que salvaría la vida de los pacientes, pero su efecto era lento y por motivos de seguridad todos debían estar acompañados de un sanador, para evitar que el delirio les llevara a auto-lesionarse de alguna forma.

El shinigami que había llegado dando tumbos puso al capitán al corriente de la situación. Tres compañeros se encontraban muertos o en estado crítico, no había sabido decir el hombre, probablemente debido al shock. Decía, entre sudor y desesperación, que un hollow debía de haberlos sorprendido en la negrura. Poca información, y poco precisa, el peligro era desconocido... No podía exponer la vida de ninguno de sus subordinados a una amenaza sin identificar. Era asumir un riesgo demasiado alto.

-Iré yo mismo, que todos se queden y atiendan a los pacientes -fueron tajantes sus palabras- volveré pronto.- Todos los que le rodeaban asintieron y volvieron a sus puestos sin rechistar. El tiempo apremiaba. Heihachi abandonó el cuartel a toda velocidad y se encaminó hacia el Senkaimon.

Las enormes puertas se abrieron deslizándose elegantemente frente al capitán. Al otro lado del portal se veía maleza y oscuridad (probablemente la peor de las combinaciones). Heihachi dio una paso firme, afianzando su pie sobre el suelo humano, y observó con ojo avizor los alrededores. Unos bultos en el suelo a un par de metros del Senkaimon llamaron su atención... Tres cuerpos.Los tres compañeros que le habían mencionado.

El peliblanco inclinó ligeramente la cabeza hacia ellos y lo supo. Estaban muertos. Su presencia se había desvanecido por completo y ya no había nada que hacer...
Heihachi apretó los puños y se centró en analizar la escena: Al examinarlos más detenidamente descubrió que los cuerpos no mostraban signos de violencia, no tenían huesos rotos a simple vista, sus kimonos estaban intactos, y lo más extraño, la tierra que les rodeaba lucía limpia y seca. Ni sangre, ni signos de pelea, nada de nada...

El capitán se enderezó y miró a la espesura que le rodeaba, escudriñando entre la oscuridad, su mano firmemente anclada en la empuñadura de su zampakuto.

Esto no había sido obra de ningún Hollow.

OFF:
No queda claro como los mató Sorin pero deduzco que de forma elegante y más "civilizada" de lo que se esperaría de un hollow. Pero si lo ves mal avisa y lo corrijo.

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Re: Primer Acto: La Telaraña [Libre]

Mensaje por Invitado el Vie Ago 21, 2015 1:11 pm

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Luz, cámara... ¡Acción!




El silencio había tomado el protagonismo de la escena luego de que el primer Shinigami hubiese cruzado el portal que conectaba los mundos en busca de ayuda, desapareciendo literalmente de la faz de la tierra. Bajo el manto de oscuridad que traía consigo la noche tras la partida del Astro Rey, la quietud se respiraba y la calma acariciaba la piel, transportada por la suave brisa nocturna que, a cualquier espectador, le hubiera helado la sangre ante lo que acontecía. Los segundos pasaron, mas éstos cual extraño efecto parecían tener mucho más peso y, en definitiva, suceder más lentos. La tensión generada era digna del mejor de los guiones a tal punto que incluso afectó levemente al Cuarto Espada, que contemplaba en lo más profundo de la espesura del bosque. ¿Qué era lo que le depararía el destino? ¿Qué tramoya tendría planeada la cruel y ciega rueda de la fortuna? Sus expectativas que ya rozaban las ansias se concretaron en un solo instante, cuando la figura del Capitán del Gotei 13 se materializó al traspasar el umbral del Senkaimon. Un giro de tuerca en los eventos. Un tanto sorprendido -más de lo que quería admitir- se preguntó fugazmente si habían descifrado la trampa que Sorin había armado. Titubeó efímeramente al desconocer la respuesta de la pregunta que él mismo se había formulado, para terminar levantándose de su palco, que consistía en la base de un árbol cualquiera. No había vuelta atrás. Con pisada firme enfocó con sus singulares orbes el lugar donde se montaba el espectáculo e inmediatamente una luminiscencia esférica se formó a centímetros de su rostro, entremedio de sus ojos. Tan blanco como la vida y tan destructivo como la muerte, su Cero de inusual color no tardó en salir disparado hacia su objetivo, haciéndose paso por entre las coníferas que derribaba sin mucho esfuerzo. 

Desde la perspectiva del Segador de Almas, una repentina bola de energía aparecería desde la verde negrura del bosque directo hacia su posición, siendo la idea agarrarlo desprevenido y obligándolo a tomar una acción evasiva y/o defensiva, para distraerlo de lo que verdaderamente había planeado el Arrancar. Después de todo, no había tenido en mente atacarlo a él, sino al Senkaimon, haciendo del escape imposible o mucho más difícil. Sin saber de antemano la resolución de su ofensiva, no se tomaría la libertad de perder el tiempo, por lo que apenas hubo lanzado su Cero, utilizaría su Sonido tres veces a máxima potencia para rodear al Shinigami por detrás de los árboles y finalmente aparecería delante de su víctima a unos cinco metros, en el ahora campo de batalla. Eso, claro, si es que su presa no realizaba alguna acción inesperada antes. 
-Vaya, no me esperaba un recibimiento por parte de un Capitán -fueron sus primeras palabras con una tajante carga de sarcasmo y cinismo, acompañado como era de esperarse por una maléfica sonrisa-. ¿Debería sentirme honrado? -preguntó retóricamente mientras daba dos pasos, para apoyar su pie derecho encima de uno de los cuerpos que había dejado tirado. Naturalmente quería provocarlo. No sabía con quién trataba ni cómo era su personalidad mas si podía hacerle perder los estribos, mejor. Vestido con el tradicional uniforme de Arrancar que consistía en un Hakama blanco con una chaqueta del mismo color sin abrochar y una faja sash negra, su agujero Hollow en su pectoral derecho era evidente, dando a entender de inmediato la naturaleza del Cuarto Espada. Sin embargo, su número se encontraba escondido en la contra-palma de su diestra, por lo que de momento no sabría que tan fuerte era, o al menos eso suponía él.

-Es una lástima. Esperaba un poco más de pelea por parte de estos tres -al pronunciar la frase, apretó más su pie por sobre la cabeza del cadáver del Shinigami, hundiéndola en la tierra-. Al menos tuvieron una muerte rápida. Para tu desgracia y mi fortuna, tú no compartirás ese privilegio...
¿Lograría la telaraña resistir el aleteo de una mosca tan grande? ¿Podría la araña inyectar su letal veneno antes de que su presa se escapara o pusiera resistencia? A pesar de sus monstruosas intenciones, sus gestos, su tono denotaban elegancia y tranquilidad.  
off:
No hay problema con el detalle de la muerte de los Shinigamis. Disculpa por no aclararlo y gracias por captar el detalle al instante, xD
Dejo la informacion correspondiente a las técnicas por las dudas, nomás.

Técnicas utilizadas:
-Cero (Reiryoku = 8; Habilidad = 8; Incremento de Inercia = x2)
-Sonido (Velocidad = 9)

Poder del Espada: Inercia

El poder del Espada es en sí muy particular, el cual consiste en el Control de la Inercia. Para una mejor comprensión de lo que esto significa, se considera en este caso a la inercia como la capacidad/tendencia de un objeto de permanecer a una velocidad determinada. Un ejemplo sería un bloque de metal que se encuentra en quietud en el suelo (es decir, velocidad = 0), donde Sorin desea moverlo e impulsarlo a gran velocidad. Para lograr su objetivo, debería usar una cierta cantidad de fuerza si quiere que el proyectil se mueva a una velocidad alta, debido a que el objeto tiene una tendencia a pertenecer en el estado en que esta (de vuelta, velocidad = 0). Ahora bien, si Sorin reduce la inercia intrínseca del mismo, le sería mucho más fácil lanzarlo, ya que la energía requerida es mucho menor. Lo mismo sucede con el caso contrario: si, en cambio, el Arrancar pretende que el objeto se quede quieto para que enemigo no lo mueva, puede aumentar su inercia así se requeriría una mayor fuerza para moverlo.

-Cero:
De color blanco, lanzado desde un punto intermedio de sus ojos cuando su poder está sellado y en cualquiera de sus Resurrecciones desde el medio de sus cuernos.
Incremento de Inercia:
Forma Sellada: x2
Primera Resurrección: x4
Segunda Resurrección: x8

-Sonido: el Sonido es directamente proporcional a la velocidad del usuario; mientras más velocidad se tenga, más rápido éste será y será mayor la distancia que éste pueda recorrer. Es semejante al Shumpo de los Shinigamis, teniendo como diferencia que éste produce un timbre brusco y estático.

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Re: Primer Acto: La Telaraña [Libre]

Mensaje por Invitado el Sáb Ago 22, 2015 5:12 pm

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La noche se convirtió en día... El cielo se iluminó en un instante por aquel fogonazo blanco. Un humano que hubiera presenciado ese espectáculo lo habría atribuido a la travesía de un cometa o un asteroide, pero un shinigami sabía distinguir ese torrente de energía tan característico.

Cuando quiso darse cuenta, la cascada de luz pasó junto a él, cortando y abrasando el aire, e impactando finalmente contra el Senkaimon. La explosión devoró toda la vida de los alrededores, dejando solo un agujero humeante donde antes había estado el portal. La sorpresa se evidenció en sus ojos, pero sus labios dibujaron una débil sonrisa, no de satisfacción, sino de aquel que ve sus peores temores volverse realidad uno detrás de otro. ¿Que clase de hollow atacaba la puerta teniendo a tiro al shinigami?, pues los que tienen cerebro. Y esa clasificación solo incluía a los Menos de clase Adjucha o superiores....

Todo parecía indicar que no volvería tan pronto como se había propuesto.

Una suave brisa le azotó en la cara, acompañada por un ruido desagradable, y seguido inmediatamente de un silencio sepulcral. Heihachi suspiró... Por fin el perpetrador se dignaba a aparecer en escena.

Solo había oído hablar de ellos, nunca los había visto en persona. Y aunque se creía que los suyos ya solo existían en los registros, lo que tenía ante sus ojos era la prueba de que los tiempos oscuros estaban a punto de volver.

El hombre que se dejó ver era tan alto como él, tenía una larga melena blanca y la cara de un noble. No había otra forma de describirla. La arrogancia y el orgullo rezumaban de forma repugnante de sus labios con cada palabra... Pero tenía una inteligencia a la par. Sabía que era un capitán, ergo tenía algún conocimiento de la estructura interna de la Sociedad de Almas. No solo eso, sabía que el Senkaimon era la entrada y salida que los shinigamis usaban por defecto para viajar entre ambos mundos. Si todo había sido una trampa, ¿que era lo que perseguía?. Que el que atravesara el portal fuera un capitán no parecía entrar en sus planes a juzgar por su reacción, así que entonces, ¿que buscaba?

-Buenas noches... arrancar -saludó como si le hablara a un amigo de toda la vida, ocultando su sorpresa. "Arrancar"... Aquella palabra siempre le había sonado extraña, y se atascó momentáneamente antes de pronunciarla- ¿honrado?... puedes sentirte decepcionado. Me temo que el que ha respondido a tu llamada no es más que un humilde capitán médico. Mis disculpas si esperabas un pez más gordo.- inclinó ligeramente la cabeza en disculpa sin cortar el contacto visual. ¿Que clase de monstruo debía ser si podía hablar tan a la ligera de encontrarse con un capitán shinigami?

El individuo caminó frente a Heihachi hasta colocarse junto a los cadáveres de sus compañeros con una sonrisa lobuna. En cuanto su pie se atrevió a tocar a uno de los shinigamis caídos, Heihachi sintió como algo se encendía dentro de él. Semejante crueldad... Tal desprecio por la vida... Aquel ser debía pagar por lo que había hecho, y debía pagar caro.

Pero una voz resonó en lo profundo de su alma, tranquila y pausada. Como siempre.

-Respira muchacho............ No dejes que saque lo peor de ti.............

El capitán siguió respirando y observando como humillaba a aquel pobre hombre, hundiendo su cabeza en la tierra.

-Los lobos ladran para asustar.............. y muestran sus dientes para enardecer a sus presas............ para llevarlas a su terreno........

Sus ojos se apartaron de la mirada inerte y aterrada del shinigami fallecido y subieron hasta encontrarse de nuevo con "aquello".

-Pero no hay peor señal para un lobo................ que una presa que no se aparta y que le mira a los ojos tranquilamente mientras le ladra.......

Tenía que relajarse.

Ese hombre ya no podía sentir ningún dolor, su alma había encontrado la paz. Ahora lo que imperaba era regresar al Gotei 13 y darles a aquellos shinigamis el justo funeral y los honores que se habían ganado. Y para ello debía contener al monstruo hasta que el Senkaimon volviera a estar operativo. Sus compañeros al otro lado ya deberían haber empezado a trabajar en ello.

-Es curioso, pero tenemos algo en común, arrancar. -su voz era tranquila y con un tono amigable, la mano derecha siguió sus palabras elevándose lentamente a la altura de su cara- Tal vez no lo creas- su mano llegó despacio hasta su cabeza, donde se dejó caer sobre su blanca cabellera en un gesto que denotaba pereza y somnolencia- pero lo cierto es que a mi tampoco me gusta mucho trabajar con prisas -justo antes de terminar de hablar, su mano izquierda, que permanecía por debajo de su cadera, ya apuntaba con el dedo índice al abdomen de la criatura -Byakurai... -susurró justo tras pronunciar su última palabra, sin apartar los ojos de los suyos.

Era una treta sucia, pero ahora todo valía. Si el arrancar había seguido el movimiento evidente de su mano derecha mientras prestaba atención a la voz de Heihachi, su vista se alejaría de su cintura hasta llegar a la cabeza del peliblanco, y entonces había una mínima posibilidad de que no se percatara del pequeño gesto de su mano izquierda...

El fulgor blanco emergió una vez más, aunque esta vez, y para mayor ironía, su origen fue el shinigami. La noche volvió a convertirse en día...

OFF:

Esta es fácil, pero así cojo costumbre de poner todas las técnicas xD

Técnicas utilizadas:
Hado
4.yon
Byakurai (白雷, Rayo Blanco)
El usuario lanza un potente rayo de luz de su dedo índice.
Encantamiento: Desconocido
(Reiryoku =11, Habilidad =9)

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Re: Primer Acto: La Telaraña [Libre]

Mensaje por Invitado el Mar Ago 25, 2015 11:17 am

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Debía admitir que le siguió el engañoso juego en un principio. Por más arrogancia y egocentrismo que tuviera, sabía perfectamente que se encontraba frente a un Capitán del Gotei 13 y no podía darse el peligroso y estúpido gusto de dejarse estar subestimando a su adversario. Sus músculos no estaban tensos, es verdad, mas sí activos. No sólo por esperara algún ataque sorpresa del Shinigami, sino para no perder tiempo a la hora de resolver sus propias ofensivas. Desde que había pisado el terreno de batalla había entrado en ese estado de alerta subiendo el tono de su cuerpo, principalmente porque perder la vida significaría privarse de los placeres que ofrecía el futuro, sin contar con dañar permanentemente su orgullo. Sus su mirada se elevaba junto con el brazo derecho del Segador de Almas, en una danza lenta y mortal. Cualquier sonido o interrupción, por más ínfimo que fuese, habría de tomar desprevenidos a ambos.

Al escuchar las palabras convocadoras del Hado, lo supo. Agregando, por supuesto, la concentración repentina de Reiatsu que llevó su atención a la zurda del médico y el rayo que salió disparado de la misma. Sonriendo por la treta que le habían hecho, se limitó a tomar la acción evasiva correspondiente. A ojos del Shinigami, el cuerpo de Sorin se había cubierto de manera efímera de una pequeña y espectral aura blanca, color que aparentemente sobresalía de sus habilidades, junto con el leve incremento de poder espiritual que conllevaba usar una técnica, aunque fuese tan pequeña como esta. Desciende Quazar. Gracias a esta, el esfuerzo que implicaba moverse en tan corto tiempo y con tanta brusquedad se había reducido considerablemente, dándole espacio suficiente incluso para acrecentar su maléfica sonrisa y dedicársela al otro peliblanco. Sumando sus capacidades físicas, pudo esquivar el ataque sin ningún problema.
 
Liberando de peso la pierna que hasta entonces había aprisionado la cabeza sin vida del Segador de Almas, llevo todo su peso al pie izquierdo, mientras pivoteaba sobre el mismo (específicamente sobre su metatarso, elevando apenas el talón del suelo). Pivoteando hacia su ahora pierna libre, es decir, hacia atrás, ladeó todo su cuerpo, saliendo del área de tiro y, en definitiva, evitando ser asado por un rayo de energía pura. Quedando de perfil pero sin despegar los ojos se su contrincante, únicamente sus mechones se vieron afectos por el viento que arrastraba consigo el ataque. Y, sin siquiera desvanecerse la luminiscencia del Byakurai, el Cuarto Espada desapareció.

Sonido. Haciendo gala de su habilidad racial, una vez fuera de peligro se movería rápidamente vibrando el aire a su alrededor hasta pararse a metro y medio del Capitán, esperándole una grata sorpresa. Se trasladaría al lateral izquierdo del mismo, para que ahora éste quedara de perfil en relación al Espada. Sin embargo, no usaría su máxima velocidad, sino que restringiría su propio Sonido a un 75% de su potencial. ¿Por qué? Para que el Shinigami paulatinamente se creyera una imagen del Arrancar que no era. Pretendía engañarlo el tiempo suficiente y luego destruirlo con todo su poder. De cualquier forma, durante el transcurso del Sonido dos cosas sucedieron. Primero, su extremidad superior derecha se envolvió por una delgada capa que consistía en una luz blanca, muy similar a su Cero, salvo por hecho de que no salía disparada sino que permanecía expectante en el brazo de su creador. Cero Desertor. Segundo, en su zurda una masa de energía de menor densidad y tamaño, y de distinto color, tomaría lugar. Bala.

Ya que el Shinigami se había tomado la molestia de camuflar sus verdaderas intenciones, ¿por qué no devolverle el favor? Tratando de aprisionar la reacción del mismo sobre su brazo derecho que se quedaría quieto, la idea era agarrarlo desprevenido para lanzar el Bala que apuntaba a la cintura del Capitán. Había elegido ese objetivo porque sabía perfectamente que era más difícil mover el centro de gravedad del cuerpo que cualquier otra parte. Por supuesto, tanto como él pudo esquivar el primer golpe podía suceder lo mismo con su contrincante. O incluso podría habérsele adelantado y realizar una acción que no se esperaría para nada. En resumen, cualquier cosa era posible. Haciendo una maniobra con la cual había querido sorprender a una Arrancar tiempo atrás, estaba convencido de su triunfo. Sin embargo, no todos los deseos se volvían realidad. En este caso, dependía del Shinigami. 


Off:

Técnicas utilizadas:
-Desciende Quazar (Reiryoku = 8; Habilidad = 8)
-Sonido al 75% (Velocidad = 6,75)
-Cero Desertor (Reiryoku = 8; Habilidad = 8)
-Bala (Reiryoku = 8; Habilidad = 8)

-Desciende Quazar: El Espada tiene la capacidad de reducir su inercia de su cuerpo en un 75% en una acción determinada.
Rango: ---
Cooldown: 1 turno.

-Cero personalizado:
Cero Desertor: Es su habilidad más útil en batalla y consiste en un cero que, en vez de ser lanzado, cubre cualquiera de sus cuatro extremidades hasta lograr contacto con tanto el enemigo como otro objeto espiritual, concentrándose al instante en la superficie de contacto y explotando en el acto. Es de color blanco.

-Bala:
De un color negro y violeta espectral, es lanzado desde cualquiera de sus manos.
Incremento de Inercia:
Forma Sellada: x2
Primera Resurrección: x4
Segunda Resurrección: x8

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Re: Primer Acto: La Telaraña [Libre]

Mensaje por Invitado el Miér Sep 02, 2015 6:28 pm

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Un soldado es un hombre que da su vida por una causa e idea. Se trata de un sujeto capaz de dar un paso al frente y, por sí mismo, tomar los riesgos para convertirse en un héroe. Consta en un individuo que se niega aceptar una realidad negativa, es un defensor capaz de dar la vida por una ilusión que muchos consideran mentira. Un soldado no es más que un capitán y sus subordinados, puesto que el deseo de proteger el equilibrio hasta el último aliento los hace uno; es un organismo universal donde, con un fin concreto y clave para el avance de la vida, cada pieza es importante, como en la más refinada máquina de cualquier era, y cada ser es imprescindible. Con esa idea Vyo a aceptado el cargo y, por lo tanto, con esos pensamientos marchará sin orden a la batalla, en solitario y a ritmo de tenaces tambores vaticinando el cambio de estado en el gobierno espiritual. El compañerismo es la razón por la cual un hombre bueno marcha hacia la guerra.

Harto de esperar sin hacer más que visualizar en su interior los problemas de su compañero, el Capitán de la Sexta División se dispone a ir de inmediato al mundo humano. La preocupación camuflada en el rostro de Vyo gracias a sus ojos cerrados son suficientes para aparentar calma y serenidad a las unidades, las cuales simplemente ven partir a su líder en una misión que todo el mundo desconoce e ignora por completo. No obstante, antes de retirarse sin tener la seguridad de si volverá, manda a los restantes capitanes una llamada de auxilio inducida en pequeñas y veloces mariposas infernales. La idea que le ronda la cabeza es que la unión hace la fuerza, pues como se dijo antes a un soldado no lo conforma solamente el individuo sino todo un organismo de poder. Aunque sin la aprobación de la comandante general, el ciego dios de la muerte asume el riesgo de quedarse solo ante la tarea auto-impuesta de búsqueda y rescate.

Sin embargo nada de todo eso importa, puesto que actúa en nombre del credo que lleva siguiendo desde niño y que le ha llevado hasta ahí. En estos momentos de emergencia e incertidumbre, el último capitán en unirse a las Gotêi 13 sigue sus creencias antes que las órdenes; lo cual no deja de ser irónico, ya que hablamos del líder de un escuadrón que se dedica exclusivamente a hacer cumplir las leyes y normas dictadas por la capitana del primero y la cámara de los cuarentaiséis.

Llegado el momento se planta firme ante los operarios correspondientes, ordenando casi al instante que abran el portal rápidamente. Los muchachos se lo miran algo asustados, pero lo suficientemente valientes para contestar al enorme shinigami que eso no era posible. Tras una breve conversación Vyo es informado que la puerta senkaimon ha sido averiada por el lado opuesto, haciendo temer lo peor al novado capitán. Mas no muestra síntomas de desasosiego, pues con ello podría sembrar el pánico entre los rasos y oficiales. No obstante el tiempo se agota y las piezas poco a poco van encajando en un macabro rompecabezas. El invidente shinigami no es necio e ingenuo y recae al instante que todo aquello posee la penumbrosa forma de una trama, pues de los informes que leyó ninguno hacia referencia a un enemigo potencial en los últimos siglos y la aparición tan repentina de un rival significaría coger por sorpresa a todo el Seireitei.

Entonces, dadas las circunstancias, el segador de almas pregunta qué pasaría si cruzara ahora mismo por el portón interdimensional. En seguida recibe una respuesta para nada halagüeña y casi pesadillesca, ya que al parecer podría desintegrarse su cuerpo al no tener una vía segura por donde modular y canalizar el reiatsu. Sin embargo esta información no tira para atrás al hombre y, haciendo gala de un gran valor o estupidez, les vuelve a ordenador a los encargados que abran el senkaimon ahora mismo. Los jóvenes shinigamis se rehúsan, pero al momento son amenazados fuertemente por el capitán del sexto escuadrón con la degradación y la vuelta consecuente a la academia.

Ante esta situación los muchachos acceden y conjuran un poderoso kidôh que abre de par en par el infierno, rascando en la cara del invidente una sonrisa pocas veces vista en él. Y es que en raras ocasiones Vyo sonríe por la acción temeraria.

Luego, con el destino echado a suerte, el líder de la división seis salta al vacío. En circunstancias como esta ser ciego es una agradable ventaja, ya que no se le puede temer a eso que no se ve. Por fortuna Shiryū ni se imagina lo que sucedía a su alrededor. Nubes furiosas de poder vagando por la antigravedad, surcando la nada y chocándose entre sí, a la vez que fuerzas de los cinco elementos peleaban unos con otros por la supremacía del averno que habitaban, enloquecidos y sin alma evidente por aquellos actos al azar. El caos materializado está allí, codo a codo con el shinigami; el cual hace su máximo esfuerzo en concentrarse en mantener unido todo su cuerpo y energía espiritual, puesto que está avisado que al más mínimo despiste se podría desintegrar al completo en ese metaverso sacado de la mente perturbada de algún dios caído o desterrado. El ciego siente que a las corrientes de energía tirar de él implacables, queriendo engullirlo al olvido.

De repente una puerta surge de la nada en mitad de un terreno boscoso, diferenciado a cualquier otro por su olor y sonidos característicos en una noche fría de verano. Y al tiempo que se escucha algo explotar por la cercanía, el segador de almas se manifiesta de pie en la zona de destino. Pese al rato pasado en el vacío, pero, no siente que haya perdido nada, ya que nota todos los órganos y extremidades de su cuerpo salvo la vista, la cual ya estaba defectuosa previa entrada allí dentro. Pero sin tiempo a alegrarse por aquel mérito, nota fugazmente los restos residuales de una técnica espectral bastante simbólica de la raza contraria a las divinidades de la muerte. Un hollow de considerable poder se encuentra merodeando por la zona y, lo que es peor, el reiatsu disminuido del capitán perdido está casi a su lado.

Sin tiempo que perder, Vyo va veloz hasta la situación donde percibe al "hueco" y al pobre sanador. Al llegar distingue hábilmente una situación angustiosa, ya que la energía desprendida por el cuerpo del shinigami en búsqueda y rescate es de lo más preocupante por su tenue emanación; lo que se traduce, básicamente, en la entrada inmediata del capitán en la pelea entre ambos entes con potente reiatsu e impresionante presencia espiritual. Ahora es oficial, no es un hollow.

- Alea iacta est - dice el invidente dios de la muerta aproximándose al dúo de contendientes. - ¿Sabes lo que significa? - pregunta en retórica a la par que pasa de largo del demonio y se asegura que su compañero seguía con vida. - Viene de una lengua muy antigua. Está dicha por un militar legendario, por si quieres saber más -. La tonalidad de voz que usa el capitán es cada vez más relajada, pues confirma que el médico sigue vivo y estable al notar sus latidos en las arterias del cuello. - El nombre de este sujeto era Julio Cesar, quizás te interesaría -. Evidentemente buscar ganar tiempo el segador.

A continuación se coloca entre la bestia salida del Hueco Mundo y el Capitán del 4to. Escuadrón, tomando una pose firme y seria. Está convencido que la élite del Gotêi 13 no dejará abandonados a dos líderes de división, por lo que aguantar hasta que lleguen refuerzos o se arregle el portal iba a ser la mejor de las estrategias posibles. No obstante, si fuera menester luchar, el shinigami agarra a Yokkōtei por el mango y empieza a mostrar tímidamente su filo; con esto busca dejar claras sus intenciones, de momento, pacificas. Y es que si Vyo no ha atacado al animal, era porque no busca peleas innecesarias con un herido al lado. - Dime, ¿quieres enfrentarte a un viejo ciego a la vez que cuida de un inconsciente? -.

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Re: Primer Acto: La Telaraña [Libre]

Mensaje por Natsu Toujou el Jue Sep 03, 2015 3:26 am

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**El día en el gotei 13 transcurre con normalidad, de entre aquellas divisiones existe una en la que destaca por su grado de fiabilidad, era considerado cada segador de almas de la misma como una persona que puede ejercer cualquier tipo de ayuda o solvencia que sea necesaria dentro de la sociedad de almas, en su despacho se encontraba un joven de cabellera Rosada y en forma de picos, sus orbes oscuros, una piel caucásica , parece medir más de 1.8m, portaba un hakama totalmente oscuro como el azabache con la peculiaridad de que el mismo estaba desmangado y abierto un poco en su plexo solar hasta la zona abdominal y recortado en su parte inferior al nivel posterior a sus rodillas como si fuese una prenda para pescar, en su cintura se notaba una katana de mango carmesí con una funda entre negro y carmesí, algunos afirmaban que ese carmesí de la funda era la sangre de los seres que derrotó cuando vivía en el Rukongai, encima de aquella ropa portaba un shirakusho, totalmente nacarado, que tenía un corte similar al hakama, una bufanda de tono nacarado y de forma cuadriculada en su corte como si se tratase de las escamas de un dragón y unas sandalias de un ébano color, se mostraba bastante alegre quizás había realizado un recién entrenamiento con los chicos del escuadrón, que era algo característico de este joven que lleva el número ocho escrito en japonés dentro de un rombo en el dorsal del shirakusho, lo que le acredita como el encargado de dicho lugar, en ese momento en la oficina ingresa una mariposa de negrusca tonalidad, mejor conocida como mariposas infernales en ese momento el joven extiende su brazo derecho y un poco su dedo índice de la respectiva mano para que aquel insecto volador se pose en dicho dedo y le atrae a él para entender el mensaje que le enviaban, este provenía del capitán de la sexta división con una noticia bastante interesante pues al entender el mismo, este muestra una grata sonrisa para mirar que se aproxima su tercer oficial, mientras este deja ir a la mariposa, señaló a su oficial y de su escritorio le dio una nota al mismo, era un informe para que estuviesen al tanto de lo que sucede en el mundo humano, pues se debe mantener el orden, el oficial sólo mira la carta y se procede a hacer llegar a todos en el escuadrón las instrucciones escritas en el.

Saliendo de aquella oficina el tercer oficial y éste se coloca de pie y estira un poco sus músculos mientras mantiene esa sonrisa y susurra -Veamos que hay de interesante, Capitán Bloodheart- y al finalizar esa breve oración, emprende un raudo movimiento creando una serie de shunpos cortos para salir de la división y es que se dirige hacia el senkaimon, con un paso rápido y sorprendente pues no usaba shunpos con frecuencia, luego de unos minutos llega a la puerta y solicita su apertura, la cual los jóvenes a cargo empiezan a trabajar y murmuraban sobre qué era el tercer capitán que bajaba, pues primero bajo el capitán Heihachi y recién descendió el capitán Bloodheart, lo que hace sonreír con un aire macabro al capitán Toujou, algo que solía causar mucho terror en los shinigamis del gotei por las historias relacionadas a esto, luego de unos segundos de aquella sonrisa le afirman que está lista, por lo que le mira y espera que aquel portón de estilo nipón se abriese y salir a gran velocidad hacia el mundo humano.

En un par de segundos se abre y sin dudar se adentra al mismo dando un salto raudo mientras se cerraba la puerta tras el sólo se observa como se muestra alegre, empezando a incrementar la velocidad para salir de aquel túnel que conecta la sociedad de almas con el mundo, se mostraba bastante impaciente, pero sabe que tal recorrido era así de molesto pero necesario para dar un equilibrio adecuado a todo lugar, luego de un tiempo que no puede determinar, por lo que cree un par de minutos empieza a ver el final del camino que se reflejaba con una bella luz.

Mientras eso sucede en aquella región boscosa, se deja ver como se empieza a mostrar un portón de estilo nipón, en el cual se abre una serie de tres puertas corredizas, una detrás de otra, al notar eso empieza a salir la silueta del mismo de tal lugar y nota como ya se encontraba lastimado el capitán de la cuarta división, cerca de este el capitán de la sexta división quien empezaba a mostrar su katana ante el tercer miembro presente que era evidente por el nivel de presión que muestra el reiatsu se trataba de por lo menos, un adjucha, y por su ropaje deducia que era un espada, lo que hace que no pueda contener la alegría de haber ido, mientras se acerca al lugar con un paso calmado se muestra tranquilo y dice -Espero no haber llegado tarde a la fiesta- mientras observa con detalle la situación y se tráquea el cuello para luego unir sus manos y hacer lo mismo con sus nudillos, era un hábito de este capitán, pero sin dejar de ver al rival agrega con un tono más serio -Bloodheart Taicho, espero no hubieses hecho una de tus entradas filosóficas...- silenciandose un momento para proseguir con el mismo tono -...toma a Heihachi Taicho, yo me haré cargo de cuidar sus espaldas- notando que el rival sería complejo si sólo tiene que cuidar, en ese momento sonríe de medio labio pues sabe que esos son los retos que le gustan, los que hacen que deba dar el máximo en cada movimiento que tenga que llegar a dar**

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"Es hora de incendiar todo.... jejeje"

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Re: Primer Acto: La Telaraña [Libre]

Mensaje por Invitado el Lun Sep 07, 2015 2:14 am

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off:
Primero que nada, perdón por la tardanza. Resulta que Vyo me había dicho que esperara a que entrara una capitana -no me acuerdo de qué escuadrón, xD- pero en vista de que no posteó en todo el fin de semana, mejor continuamos con esto para no perder más tiempo. Aclaro que no voy a poder contestar hasta el miércoles. En cuanto a los turnos, creo que sería mucho más sencillo si lo dividimos por bandos y no por usuarios. Es decir, que ustedes posteen en el orden que más les convenga y luego posteo yo, y se repite. Saludos y, de vuelta, disculpas por la demora.

PD: Ahora agrego los turnos en el primer post del tema.



Más allá de los acontecimientos que sucederían a continuación (que dicho sea de paso serían de suma importancia), lo que había marcado aquella fresca noche de verano en los bosques lindantes a la Ciudad Karakura fue el preciso instante en que, por una pequeña fracción de segundos, logró tener contacto visual por última vez con Tanaka Heiachi. Su estrategia había funcionado a la perfección y la maniobra elaborada para distraer a su contrincante surgió frutos. Desplazándose a una velocidad considerable mas no máxima, había aparecido en el flanco izquierdo del Capitán, listo para perpetuar una treta que bien podría inclinar con creces la balanza de la pelea a su favor. Apenas hubo tocado el piso, sus músculos se encontraban en completa actividad, al igual que sus sentidos. Ese hervor que implicaba comenzar una batalla que podría poner en riesgo su vida llenaba su cuerpo de adrenalina, despertando en su interior los más profundos y básicos instintos Hollows, que se resumían en una incesante sed de sangre. Su atención se había disparado a todos lados, tanto en su visión como en su radar espiritual. Sorin se caracterizaba por emplear movimientos que conllevaban altos riesgos, pero su experiencia y obsesión por los detalles generalmente le hacían sobrepasar las posibilidades en contra y destruir a sus enemigos. Esta no era la excepción. 

La veloz Bala salió de su mano a una velocidad relampagueante ansiosa de encontrarse con su futura víctima, surcando el aire y generando aquel sonido tan particular. Por su parte, los singulares orbes del peliblanco se posaban en todo el cuerpo del Shinigami, expectante a un resultado satisfactorio o una vuelta de tuerca en el combate. Sin embargo, cuando sus pupilas se cruzaron con las de Segador de Almas, vio algo que nunca había experimentado en su larga y tormentosa vida. No hallaba palabras para describir la mirada de su contrincante. El Capitán se había dado cuenta de la tramoya, mas aun así su cuerpo no había reaccionado como uno pensaría. La serenidad que desprendía su rostro afectó tanto al Demonio Blanco que le heló la sangre e, incluso, lo obligó a quedarse quieto como una estatua. Ambos sabían que la Bala habría podido ser fácilmente bloqueada, pero no sucedió de esa manera. ¿Por qué? ¡¿Por qué?! ¿Qué razón había detrás de ese comportamiento indescifrable? ¿Qué razón lo contuvo de actuar y luchar por su vida? ¿Tan sencillamente se había desprendido de su existencia? ¿Acaso no era obvio que si no esquivaba su ofensiva renunciaba a su vida? ¿Dudaba de las mortales intenciones del Espada? Nada de eso tenía sentido y el amargo sabor de saber que había ganado una pelea contra alguien que se había rehusado a seguirla lo perseguiría por largo tiempo. 

Simplemente, permaneció inmóvil. Lo contempló con absoluta claridad: la esfera violácea de energía impactando contra su cuerpo, el mismo cayendo hacia su otro costado impulsado por la inercia que arrastraba consigo el ataque de partículas espirituales, el silencio sepulcral que le siguió, por un ínfimo instante. Tal fue su abstracción de la realidad -cual vívido sueño- que ni pudo reaccionar ante la llegada del segundo Shinigami. Fue como si el reloj que aún llevaba en su brazo volviera a rodar en su infinito camino luego de una breve pausa. 

Tic, tac

La escena recuperó su dinámica, al igual que su sonido. Parpadeó una vez, para encontrarse con un Dios de la Muerte que ostentaba el rango de Capitán y que se interponía amenazante entre el Arrancar y su anterior presa. Ahora los actores se disponían en una línea recta. El Espada a siete metros de Bloodheart, que a su vez defendía a Tanaka, ubicado a un metro del recién llegado. "Dime, ¿quieres enfrentarte a un viejo ciego a la vez que cuida de un inconsciente?" Fueron las palabras que escuchó Sorin, puesto que no había alcanzado a procesar las primeras, inmerso en una ilusión aterradora. Rió por lo bajo, negando levemente con la cabeza. Tal parecía que los Shinigamis contaban con una excelente velocidad de reflejo, habiendo podido reparar el Senkaimon en tan poco tiempo. Claro, desconocía el detalle de que el invidente había cruzado el Dangai con mano propia, exponiéndose a extremos peligros. Ya de vuelta en su estado habitual, estaba a punto de abrir la boca para lanzar confianzudas y arrogantes frases, cuando captó una nueva presencia que hacía su aparición en la escena.

-Al parecer son más eficientes de lo que imaginaba...-dijo para sí, fascinado por lo bien que había funcionado su trampa. Ahora se enfrentaría contra dos Capitanes, un futuro poco alentador para cualquiera en su posición, pero Sorin era alguien optimista... en el más macabro de los sentidos. Dejó que intercambiaran breves palabras, ¿Para qué apurarse? La fiesta recién estaba empezando. 
-Debo decir que esperaba mucho más por parte de la Sociedad de Almas... -su tono era burlón, acompañado por su carta de presentación: aquella maléfica sonrisa- Que uno de sus Capitanes durara tan poco en batalla me hace pensar que destruir el Sereitei va a ser mucho más fácil de lo que tenía previsto. 
Su tono era tranquilo, al igual que su respiración. No mostraba ningún indicio de estrés ni agitación. Toda una imagen que quería imponer por sobre sus contrincantes, tratando de causar miedo en ellos.
-Supongo que al menos si me enfrento contra los dos va a ser... levemente más entretenido -giró su cabeza, posando sus ojos sobre Toujou-. ¿O voy a tener que matarte a ti primero, mientras el ciego carga al curandero de regreso a su hogar? -finalizó provocador. Ciertamente era un trío salido de una comedia barata. Posó su zurda sobre la empuñadura de Viciosa, que yacía colgada en el lado izquierdo de su cintura, esperando algún movimiento para derramar la sangre de sus enemigos.

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Re: Primer Acto: La Telaraña [Libre]

Mensaje por Invitado el Mar Sep 08, 2015 2:25 pm

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El silencio se hizo por uno instantes entre el dios de la muerte y el vástago del caos, causando incertidumbre al veterano segador de almas para detener su acción preventiva y esperar las acciones de su contrincante. Si algo le habían enseñado los innumerables combates versus la muerte al Capitán, es que siempre se debe aguardar hasta conseguir deslumbrar las verdaderas intenciones del oponente porque de lo contrario se corre el riesgo innecesario de revelar más información de la necesario. Sin embargo esta norma tiene una gran excepción: los hollow's, puesto que son bestias que no razonan como lo haría un señor de la guerra habitual ni tampoco planean estrategias más allá del devorar. Aunque claro, Vyo sabe de la existencias de arrancar's varios que pueden ser igual o, quizás incluso, más inteligentes que una deidad como él. No obstante una cosa queda clara en esos momentos de vacilación, y es que no se encuentra solo ante el albino demonio.

De pronto el ciego samurái nota la presencia espiritual de otro ser en la zona, pero no de ningún enemigo al cual hacer frente también. Un reiatsu de considerable potencia hizo su entrada a escena, siendo el preludio de otro Capitán como él. Esta respuesta del Gotêi 13 cambia radicalmente la situación actual del herido y el invidente shinigami, puesto que ahora sí podrían completar con relativa facilidad la misión de rescate y auxilio al Capitán del 4to. Escuadrón, Tanaka-san.

Sinceramente, mentiría si se dijera que el líder de la división número seis no está contento. La satisfacción de ver que su llamamiento no ha acabado en saco roto es tan visible como la sonrisa que presenta en su envejecido rostro, con el que mira a la vez a su adversario y escucha las palabras del energético muchacho. La verdad es que la idea del Capitán pelirrojo poseía sentido y coherencia, pero tenía un gran fallo: el enemigo. Si se tratase de un arrancar menos peligroso, quizás Shiryū aceptaría; pero no, esta vez deben pensar algo bastante más elaborado que una estrategia de señuelo y persecución. Tal vez, como última opción, ambos combatientes del orden podrían enfrentar al agente del caos; sin embargo esto se daría en el caso de un transcurso de sucesos erróneo y desesperado, para que dos sobrevivieran seguro.

- No creo que funcione, Capitán Toujou - responde rápido el invidente segador, prosiguiendo después: - Desconocemos el poder del enemigo y, lo que es peor, si uno de nosotros sale con el herido a cuestas fácilmente puede ser interceptado -.

El tiempo apremia y el demonio de aspecto humanizando se revela con palabras, aparentemente provocando las acciones de los dioses de la muerte. Claro está que, al ser dos soldados de élite del Seireitei, ninguno de ambos caería en el juego del astuto arrancar; al contrario, daba una ligera idea a Vyo de las emociones que sentía su adversario en esos momentos. Ciertamente, por qué se molestaría en desencentrar a los capitanes si se sintiera claramente superior a ellos como sus venenosas palabras indicaban. Era evidente el nerviosismo de la oscura alma. Entonces, como una mejor opción a la huida inmediata, podrían usar las dos deidades el juego psicológico del rival contra él mismo, entrando más activamente a una batalla de mentes en vez de una física donde claramente estaba la superioridad en un dudoso terreno.

Sin embargo provocar demasiado al enemigo puede resultar negativo, ya que si se giran las tornas el albino diablo podría matar al sanador de almas; por lo tanto el ciego Capitán se encuentra en las mismas que antes, con el añadido del hacha que se sostenía encima de Tanaka-san. Pero enseguida recae el segador de almas en un hecho evidente que los diferencia a él y los suyos de los hollow's anormales: el uso de kidô. Tal vez conseguirían salir exitosamente si van parando en seco a su contrincante con bakudô's y demás tretas. Y es que no ganarían nada con un combate directo contra el vástago del infierno, puesto que hay demasiadas cosas que perder y casi ninguna para lograr salvo una tonta sensación de victoria; la cual se irían al ver a los restantes soldados del Hueco Mundo a las puertas mismas del Gotêi 13.

- Carruaje del trueno, puente de una rueda giratoria... - susurra el hombre ciego a la vez que baja su zanpakutô, apuntando muy disimuladamente al arrancar con su dedo índice de la mano derecha. - ...con luz, divide esto en seis -.

Después de murmurar esa conjuración, una energía dorada se materializa alrededor de su adversario en seis barras. Luego, casi de forma inmediata, buscan apresar al albino desgraciado por todos los ángulos posibles. Con esto Vyo iniciaba una cadena de bakudô's con las cuales dejar inutilizado al contrincante y poder escapar efectivamente de la zona, sin hacer más ruido del necesario y pudiendo recuperar a favor del Seireitei a un importante Capitán como lo es Tanaka-san. Ahora sólo qle queda esperar al invidente dios de la muerte que su compañero lo siga, haciendo más fuerte el bloqueo presentado. Aunque antes de ver los actos del otro líder de división, el Dragón Purpura agarra al peliblanco y se lo lleva usando el shunpô. Esta acción le sirve para alejar al inconsciente shinigami de la zona de peligro para luchar o, en caso de éxito en la jugada, volver ipso facto a la Soul Society. Y es que deben prepararse para las declaraciones del Hueco Mundo. Todos los Capitanes tienen que corresponder a la guerra anunciada, pues una invasión está en curso ya.

Técnicas Empleadas :
Nombre: Rikujōkōrō (六杖光牢, Prisión Luminosa de los Seis Barrotes) [Reiryoku = 7] [Habilidad = 9]
Número: 61.
Clase: Bakudô.
Descripción: Crea seis planos rectangulares de luz que encierran al objetivo por la cintura y lo inmovilizan.

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Re: Primer Acto: La Telaraña [Libre]

Mensaje por Natsu Toujou el Miér Sep 09, 2015 7:10 am

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**El tiempo marcaba un breve silencio el cual se sentía escalofriante y sepulcral, entre aquellos segadores de almas, que ostentan el rango de capitán y el esprectal ser que proviene del lugar conocido como Hueco Mundo, el viento soplaba agradablemente en en ese boscoso lugar,  el ambiente se comienza a comportar de extraño modo, parte del mismo era la tensión perceptible en el ambiente, pues recientemente habían llegado aquellos segadores de almas de un nivel que era considerado de los más altos en la estructura que ellos poseen que se asemeja a un sistema militar para los humanos y demás seres que habitan en este, unos de estos resalta por tener un par de cicatrices en su rostro que se sabía eran lo suficientemente profundas para haber inhabilitado su capacidad de la visión, cosa que demostraba que dicha estructura no juzga apariencias sino capacidades, por lo que delante del mismo se encontraba una persona que resalta por su cabellera rosada en picos y al contrario de tanto el compañero que yace lastimado tras ellos y el el invidente, su ropaje está completamente desmangada, recién a su llegada aquel joven le había comentado una estrategia algo simple pero que creía conveniente para dicho momento, pero el compañero le contesta de forma negativa dando sus respectivas razones al porque no debía llevarse a cabo el mismo, esas razones al contrario de hacer que se enfadasr con este le hace nacer una sonrisa con un aire macabro en el mismo, sin responder en ese momento pues se nota el entusiasmo por querer derrotar a quien se llevó el gusto de lastimar a un compañero suyo.

Sin dejar de esbozar aquella sonrisa en sus labios cierra sus orbes unos segundos para recordar los momentos que ha compartido con su compañero inconsciente, el capitán de la cuarta división, Tanaka Heihachi, y siempre se ha visto como una persona sencilla y humilde, que siempre estaría pendiente de sanar a un herido o curar algún enfermo y sin siquiera dudar de ello, lo protegeria hasta con su anatomía, por lo que puede darse una idea de como pudo ser derrotado pues aunque no es hábil para combatir, era muy diestro en las llamadas artes demoniacas o Kidoh, por lo que podía haber resistido mucho más, de no ser que hubiese una víctima o víctimas previas que sería lo lógico para que fuese el quien buscase venir al mundo humano, sus orbes se reabren al escuchar como el silencio se quiebra con las palabras altisonantes, burlonas y ególatras que proclama el vástago de cabellera. blanquecina al igual que su ropaje,hacen que este se despreocupe un poco pues si algo aprendió en la dura región del rukongai donde creció, era que ese tipo de actitudes son principalmente para esconder el miedo que se tiene, más al final de su proclamación que sólo quería verse poderoso anuncia la opción de matarlo como si fuese parte de su entretenimiento y provocar al mismo, pero el mismo al escuchar eso cerró sus labios que no duraron nisiquiera un par de segundos antes que de ellos emergiese una gran carcajada que dura unos segundos y luego mirándolo mientras se empieza a secar las lagrimas que surgen de sus ojos por aquella carcajada la cual limpia con el índice de la mano respectiva a su ojo para contestarle con un tono bastante tranquilo a pesar de recién haber dejado de reír -No sabía que los arrancar y espadas tuviesen esa clase de chistes, deberías ser comediante- finalizando con un tono provocador para detallar como reacciona el mismo.

En ese momento, su buen oído le permite escuchar como su compañero inicia un encantamiento para un bakudo por lo que sonríe y aprovecha para extender su mano diestra y luego extender su índice para señalarlo y decir bastante claro -Apuesto que sólo le ganaste a Tanaka-san solamente porque estaba sanando a alguien y no estaba alerta para una verdadera pelea- con un tono bastante analíticos e instintivo que eran cualidades que destacaban por parte del capitán de la Octava División, en lo que escucha que el encantamiento que realiza su compañero está casi listo, este empieza el suyo propio -¡Espolvorea en los huesos de la bestia!... se empieza a dibujar en su rostro esa macabra sonrisa nuevamente -...Torre afilada, cristal rojo, anillo de acero: moveos y sed el viento, paraos y sed la calma...- ha su alrededor de su fisonomía empieza a verse un aura amarillenta que incrementa rápidamente como su reiatsu -...¡El sonido de las lanzas enfrentadas llena el castillo vacío!- al casi terminar el suyo escucha como ya finalizó el de el invidente compañero que usó su habilidad con el shunpo para alejar el cuerpo de Tanaka-san por lo que decide finalizar el suyo -Hadou no rokujuu san... Raikoho!!!- exclama el nombre de aquel kidoh que hace emerge un gran ataque como si se tratase de un cañón hecho de electricidad, que se dirige hacia la anatomía del rival de turno para luego murmurar -Eso es para que no te vuelvas a meter con mis amistades- aunque Tanaka y él no conversaban mucho, le valoraba pues su trabajo era importante para una estructura como la del gotei 13, y así seguir con un shunpo bastante preciso al ciego que sabe leer muy bien los canales energéticos por lo que sabe**

Técnicas Usadas:

Tipo: Kidoh - Hadou [Habilidad: 8] [Reiryoku: 9]
Número: 63 (Roku-juu san)
Nombre: Raikōhō (雷吼炮, Cañón del Trueno Rugiente)
Descripción: Lanzamiento de una enorme onda de energía amarilla eléctrica.

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