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[FanFic]Posesión

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[FanFic]Posesión

Mensaje por Ryo Hayashi el Dom Ago 14, 2016 10:04 am

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Buenas a todos, este es mi primer fanfic de Bleach, cogiendo una idea que siempre tuve en la mente. Quizás se pueda convertir en un futuro en un PJ del foro manejado por mi, pero por el momento, es solo un personaje de este fanfic. Ahora, disfrutad de la historia, que iré posteando regularmente (o intentaré hacerlo) nuevos capitulos. El título del fanfic puede cambiar.

Capitulo 1: Ruptura de realidades.

Un nuevo día se alzaba en Karakura, y yo me predisponía a sufrir los flujos normales que tenía un adolescente de dieciseis años yendo al instituto. Claro esta, la mayoría piensa que solo tengo que ocuparme de hacer bien los exámenes, quizás un trabajo a medio tiempo para tratar de conseguir un poco más de dinero, o sencillamente salir con amigos o con una novia. Para mi desgracia, lo que me preocupaba era que los típicos matones del instituto habían decidido que yo era su presa y no paraban de extorsionarme, cogiendo dinero y dándome palizas. No es que pudiera hacer demasiado en verdad, ya que el intentar avisar a los profesores solo incitaba a cosas peores por parte de ellos, y no es que pudiera vencerles físicamente... Mi cuerpo era pequeño para mi edad, y aunque no estaba gordo, tampoco es que estuviera físicamente fuerte para poder rechazarlos pero si para salir corriendo más rápido que ellos. Sin embargo, la soledad era algo que siempre estaba presente, porque nadie se relacionaba conmigo para evitar ser el blanco de esos matones... Muchas veces pensaba en acabar con mi vida, ya que si solo sufría, ¿para qué seguir viviendo? Pero lo peor de todo es que tenía miedo, miedo a morir. Un miedo normal en todo el mundo, pero que me impedía acabar con mi sufrimiento.

Suspiré, pasando a mirarme en el espejo después de darme una ducha con cuidado, tratando de hacer que mis heridas no se llegaran a fastidiar con la higiene personal. Mi pelo de color negro caía directamente sobre mi espalda después de colocármelo hacia atrás, y podía ver como mi piel estaba de un color pálido. Mis ojos de color azul claro pasaron a mirarme a través del espejo, observando con claridad las diversas heridas que me habían hecho últimamente los matones. No había nada roto ni dislocado, solo unos cuantos moratones que estaban claros en mi pecho y parte de las costillas, junto con un color azulado en uno de mis lados de la cara. Suspiré, colocándome un parche en la cara para garantizar que no se viera claramente y poder dar una excusa válida para evitar dar sospechas... Una vez terminé de atenderme las heridas, pasé a colocarme el uniforme y cogí mi mochila con mis cosas, saliendo de mi casa con mi desayuno que iba comiendo por el camino. Vivía solo a través de trabajos de medio tiempo, para evitar dar molestias a mi familia... que pasaba a ignorarme ya que estaba demasiado ocupada haciendo viajes de negocios entre otros, sin importarle lo que estaba sufriendo.

El instituto pasó como siempre, como si fuera una película que se repetía continuamente. En la clase pasaba a apuntar notas y a hacer las tareas que mandaba el profesor, o en todo caso salir a realizar el ejercicio cuando el profesor me lo indicaba, pero permanecía en silencio todo el rato. Luego llegaba la hora del almuerzo y pasaba a ir a uno de mis escondrijos habituales para comer mi almuerzo, como siempre a solas y atento a si venía alguien para escabullirme sin ser visto. Finalmente, pasaba a terminar las clases del día e iba a hacer algún trabajo a tiempo parcial hasta la noche, siendo esta vez ser dependiente de una tienda veinticuatro horas. Todo esto, manteniendo una máscara de una sonrisa para evitar dar sospechas... una máscara que no podía quitarme nunca a pesar de que muchas veces quería romperla y acabar con todo. Suspiré, mirando la hora y pasé a terminar mi turno, recibiendo el dinero de mi trabajo de hoy, yéndo hacia mi casa...

A medida que iba hacia mi casa, iba atento a las calles, por si me estaban esperando los matones. Siempre estaban atentos a cuando salía de mi trabajo para robarme el dinero, aunque siempre me dejaban con el suficiente para sobrevivir... según ellos. Poco a poco iba avanzando, hasta llegar a una calle que iba directa a mi casa, y donde me estaban esperando, pasando a cogerme antes de que pudiera darme cuenta y correr, sosteniendome en la pared agarrándome por el cuello de mi uniforme, haciendo que callese mi mochila, que inmediatamente pasaron a registrarlo y encontrando mi sueldo, todo eso, mientras me lanzaban insultos o golpes. Solo quería que me dejaran en paz, que terminaran al menos con todos... si al menos uno de los golpes fuera mal, que pudiera dejarme inconsciente o terminara con todo, ya no tendría que sufrir... Cerré los ojos mientras unas lágrimas salían de mis ojos sin poderlo evitar, esperando un golpe que seguramente no llegara para terminar con todo.

Lo que no esperaba eran gritos de terror, a la vez que me soltaba el matón que estaba sosteniendome. Abrí los ojos, para ver que demonios estaba ocurriendo, y noté como se paralizaban mis músculos y mis ojos permanecían abiertos ante lo que estaba viendo. Una criatura extraña, parecida a un orangután enorme con máscara blanca de monstruo, pasaba a agarrar a los matones y se los estaba comiendo. La sangre caía por todos lados, y podía notar como algo de esa sangre caía encima mio, junto con el sonido de huesos rotos al ser masticados. Podía ver como los matones intentaban alargar las manos hacia mi, como intentando hacer que les ayudara y sus gritos pidiendo piedad y ayuda antes de ser consumidos. Grité de horror, logrando recuperar mi funcionalidad de mis piernas, empezando a correr para poder poner distancia entre esa criatura y yo. No sabía hacia donde iba, solo quería llegar a estar seguro en algún sitio. Cuando llegué a un parque, estaba cansado, y pronto pasé a vomitar al recordar todo lo que había visto hace un momento, pero intentando racionalizar que lo había perdido hasta que vi como aparecía delante mío, pero al parecer combatiendo algo esta vez, un hombre llevando un kimono una especie de katana, gritando algo y la katana pasaba a transformarse intentando eliminar a aquel monstruo. Pero aquel monstruo pasó a repeler la katana con un movimiento rápido con sus brazos que portaba algo de esa parte blanca de la máscara, haciendo que el arma saliera de las manos de aquel hombre quedando delante mío, y una ráfaga roja pasó a atravesar el pecho de aquel hombre.

Cogí con mis manos aquella katana, sintiéndola pesada con ambas manos. Aquel monstruo, al parecer algo herido, pasó a mirarme, con una sonrisa depredadora de que había encontrado otra víctima más. - "No quiero morir..." - Dije mentalmente a mi mismo, dispuesto al menos tratar de defenderme. Sabía que era fútil el intento, que esa bestia iba a matarme y comerme, pero el miedo a morir era algo que hacía que intentara sobrevivir. No pude ver como aquel monstruo se movió hacia mi, quedando enfrente mía y alargó uno de sus brazos, sujetándome fuertemente en su mano, impidiendo que me pudiera mover. Todavía sujetaba aquella katana, pero no podía moverla. Solo podía ver como se acercaba su boca directamente a comerme, y cerré los ojos.

De repente, me encontraba en otro sitio, era un sitio grande, pero totalmente a oscuras exceptuando una llama pequeña y al lado de esa llama, había una persona con una barba pequeña y por sus arrugas parecía algo anciano, a pesar de tener algo de musculatura en su cuerpo y un martillo en sus manos. Sus ropajes parecían ser de un herrero antiguo, y su mirada era algo perdida, pero fijada en mi como evaluandome. - "¿Quieres vivir?" - Dijo aquel anciano, haciendo que de repente se abriera una ventana, pudiendo ver como se acercaba la boca de aquel monstruo cada vez más. Siempre había querido terminar mi sufrimiento, siempre tenía miedo de morir... pero quizás si lograba sobrevivir esto, podía llegar a vivir de alguna manera. La esperanza era lo último que se perdía, siempre me lo decían, y aunque fuera algo estúpido, iba a aferrarme a esa esperanza.

- "Si, quiero vivir. Quiero llegar a vivir." - Dije, con lágrimas en los ojos, mientras que mi voz portaba desesperación. Deseaba tanto poder vivir mi vida, aunque siempre había alguna pega, como el físico. Si fuera mas fuerte, si fuera mas capaz... si pudiera cambiar. El anciano pasó a fijar su mirada, y pronto sonrió, alargando su mano. - "De acuerdo. Soy..." - Dijo el anciano, pasando a cogerme la mano estrechándomela, aunque no pude escuchar su nombre. Pero no sabría si era por algún otro motivo, o porque de repente una especie de aura roja pasó a envolverme, notando como un fuerte dolor pasaba a recubrirme, como si todo estuviera cambiando. - "Esto es lo que puedo hacer. Solo puedo despertar lo que tienes durmiendo en tu cuerpo, pero espero que podamos hablar mas adelante. Ahora, tienes una batalla que librar, Ryu Yamamoto." - Dijo aquel anciano, haciendo que todo volviera a la oscuridad, dejándome con el dolor aunque pasaba a disiparse. Cuando abrí los ojos, todo cambió con respecto a como estaba antes... y para las pocas veces que abría los ojos era para mejor.

El monstruo estaba lejos de mi, como si hubiera sido despedido, pero lo que mas me sorprendió fue ver mi propio cuerpo en el suelo, inerte. Entonces, miré mis manos, y en vez de ver mis manos, estaban unas garras con escamas verdes, envueltas en lo que parecía ser un kimono. Pasé a revisar mi cuerpo entero, y podía ver claramente que mi cuerpo era mas alto, con un poco mas de músculo de lo que estaba habituado, y que tenía unas alas y una cola escamada de color verde y una cabeza mas larga de lo habitual con fauces. Al parecer tenía todas las papeletas de un dragón caminando. - Genial... No solo mi nombre tenía que significar dragon... tenía que tener parte dragon también. - Dije, quejándome para mi mismo aunque hubiera podido jurar haber oido una risa en la parte de atrás de mi cabeza. Desechando ese pensamiento, pude ver como aquel monstruo pasaba a levantarse, recuperándose de ese golpe, y busqué con mi mano la katana, sosteníendola con las dos manos. Cerrando los ojos un momento para concentrarme, los abrí de nuevo y me lancé hacia delante. Pude notar como me desplazaba hacia delante a una velocidad increíble, teniendo que reaccionar rápido para hacer un corte directamente a una de las patas de aquel monstruo, notando como la resistencia de su pata pasaba a tener que hacer fuerza para seguir cortando, hasta que al final cedió, provocando que la pierna saliera volando, habiéndola amputado.

- Joder... Eso si que no me lo esperaba. - Dije para mi mismo, mirando un momento la katana y mi cuerpo, antes de tener que dar un salto hacia un lado para evitar que me alcanzara una rafaga roja que me había lanzado ese monstruo, pero estaba vez estaba sonriendo. No estaba inválido contra los enemigos, podía llegar a combatir, podía devolver los golpes... podía ganar una batalla. El monstruo alargó de nuevo su mano con intención de darme un puñetazo, y esta vez no podía moverme, así que pasé a colocar mi mano en medio en un intento de bloquearlo, sorprendiéndome de que con una mano haciendo fuerza podía llegar a hacer que el monstruo no pudiera moverme... - "Tengo que preguntarle que demonios me ha hecho luego, pero de momento a caballo regalado no le mires el diente." - Dije para mi mismo mientras sujetaba con la mano ese puño, antes de pasar a soltar un momento la katana para poder coger con las dos manos aquel brazo, y con un movimiento y esfuerzo físico, lanzarlo hacia arriba. Luego, cogiendo de nuevo la katana, pasé a saltar, y de un tajo pasé a cortar por la mitad aquel monstruo, pudiendo ver como se disolvía, dejando ver a alguien sorprendido dentro, antes de que me sonriera y desapareciera. Cuando bajé al suelo; sorprendiendome de que no me hubiera partido nada aunque posiblemente fuera que las alas pasaron a hacer que el descenso fuera mas lento y suave, me acerque a mi cuerpo, pasando a tocarlo con mi mano. Entonces, noté como si algo me empujara hacia dentro, y pronto pude notar como estaba en el suelo, empleando mi cuerpo habitual y la katana habia desaparecido.

- "¿Habrá sido un sueño?" - Dije para mi mismo, pasando a mirar a mi alrededor, pero estaba totalmente solo. Ni rastro de cuerpos ni de nada, exceptuando mi mochila a un lado con todo, incluido el sueldo de hoy dentro... Pasé a suspirar, y empecé a dirigirme hacia mi casa, dispuesto a tratar de relajarme un poco y tratar de ver si todo lo que había pasado era un sueño, pero algo me decía que había algo extra que no sabía... y que pronto iba a averiguarlo. Antes de empezar a caminar, pude notar como una sensación de orgullo, pero era difuso, y lo descarté tratando de pensar que iba a hacer en cuanto llegara a mi casa.

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